No puedo ser imparcial, nunca lo fuí. Menos ahora.
No esperen un gran desarrollo analítico, político, sociológico o cesudo.
La alegría que me embarga no me deja contener las lágrimas, que brotan a mares. Casi no puedo escribir. Pero lo voy a hacer porque no puedo gritar, por prescripción médica y por civilidad.
La grandeza de la líder es de una magnitud que no deja margen a dudas, no solo por lo que no se puede ocultar, la diferencia intelectual y de don de gente, de grandeza militante, de gestión, de hermosura -como persona-, de la otra diferencia, la aritmética, ya hable en el post anterior y ni vale la pena volver a mencionar.
VAMOS CRISTINA CARAJO.
Debemos ser moderados, sosegados y democráticos y a los señores de la oposición, desde ya les deseo mi más sinceras condolencias.
CALENTITOSSSSSSSS
BIBLITA, CONTATE OTRAAAAA.