DEMASDEMASIADO PROGRE PARAm MACRI

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes”
Juan Domingo Perón

"EL PERONISMO NO SE APRENDE NI SE PROCLAMA, SE COMPRENDE Y SE SIENTE"
EVITA


Gracias por responder

Por Damián Huergo

Uno. En el Manual del Censo 2010 estaba bien claro: las personas que fallecen después de las 00.00 horas del día 27 de octubre deben ser censadas.

-Para qué sirve -preguntó una docente de rulos en un aula fría de la Escuela Media número Cuatro de Glew. La piba a cargo de la capacitación la miró y señaló con una Bic azul el ítem tres de una lámina: un tipo con una cruz en cada ojo. Con voz suave, le dio un curso for dummies de demografía. -Sigo sin entender -dijo la docente mientras agarraba el último bizcocho del paquete de Don Satur que había comprado su compañera. –Si los muertos no cuentan.

Dos. El miércoles 27 de octubre me tocó censar en Mármol. Una manzana entera, a once cuadras de la estación. A las ocho y monedas toqué el primer timbre. No funcionaba. Aplaudí. Una, dos, tres veces, apretando el lápiz con los dientes. Nada. La racha continuó la primera cuadra. De nueve viviendas cinco estaban deshabitadas. Eran las 9:15. A este ritmo al mediodía lo liquidó, pensé.

Tres. Graciela, que estoy seguro que no se llama Graciela, me atendió en la vereda. Fue la primera que no me hizo pasar a la casa después de catorce viviendas. Nada mal como prueba empírica para refutar la perorata de los sujetos sujetados por los medios.

-Eso no te lo respondo -dijo cuando le pregunté si compartía los gastos con su hijo.

Eso tampoco.

Y eso tampoco.

Cuando terminé el cuestionario, en la chapa de la cabina de gas pegué el calco con la leyenda “Gracias por responder”.

Cuatro. Vista desde afuera la casa parecía un corralón de materiales o un fuerte. El frente de ladrillo a la vista tenía tres metros de altura. En la cima había pedazos de vidrios verdes, transparentes y amarillos, brillando por el sol de media mañana. Quién es, preguntó una voz por el portero eléctrico. Me presenté y se abrió un portón de chapa negra como por pensamiento mágico. Vista desde adentro la casa era Neverland. Había un cuatriciclo, una pileta, un quincho mansión, un pelotero, una avioneta a control remoto, arcos de futbol con red y otros caprichos desparramados por el jardín.

-Buen día les tocó –dijo risueño un cuarentón con barba candado.

-Algo nublado -dije- pero está mejorando.

Me hizo pasar a la cocina-comedor. Me senté en una silla de algarrobo y el tipo fue a la barra donde tenía su notebook. Escuchaba Radio Diez online. Mariana, su mujer, se acercó con un mate espumoso. La yerba era fuerte, como me gusta. Yo preguntaba y el tipo me contestaba dándome la espalda. Cada diez o quince segundos se escuchaba el tu ru ru del MSN. De fondo pesqué la voz del Negro Oro entrevistando a Antonio Cafiero. Tu ru ru. Fue un gran Presidente, dijo Cafiero. Tu ru ru. Y un líder con mucha autoridad, agregó Oro. Tu ru ru. Nadie se esperaba este final, dijo la voz carrasposa de Cafiero. Tu ru ru. Muy joven para morir, dijo Oro. Tu ru ru.

-Quién se murió –pregunté como no queriendo girar la llave.

-Kirchner –dijo el tipo dando media vuelta. Yo apoyé el mate y agarré la goma. – ¿Brindamos? ¿o vas a llorar?

Cinco. En la última casa me esperaba Elisa. Tenía una blusa blanca abrochada hasta el cuello, disimulando las arrugas. Me dejaste para el final nene, me dijo. En la galería con chapa acampanada me convidó con jugo Tang de naranja. Tenía grumos y parecía que había echado todo el sobre en el vaso. La tele estaba prendida. Por la ventana salía la voz de Chávez.

-La vivienda es propia -le pregunté.

-La compré con mi marido. Que en paz descanse –dijo haciéndose la señal de la cruz. –Hace mucho –agregó. Con los créditos que daba Perón.

Se largó a llorar.

Seis. Dentro de unos meses, con suerte, van a estar los resultados del Censo. Se pronostica que en todo el país hay más de cuarenta millones de habitantes. Uno de esos cuarenta millones es Néstor Kirchner. Los muertos también cuentan.

Tomado de el blog http://lamaquiladora.blogspot.com/

2 comentarios:

  1. Muy bueno, pero, ¿no le diste una piña al hijo de puta ése que te dijo ¿brindamos??

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