Dos noticias que nos llenan de orgullo.
Ahora bien, para aquellos que dicen que somos monos que repetimos todo sin cuestionar, como insinúa Aguinis en sendas notas en La Nación (próximo post), quiero advertir que los planes de estudio y currícula, poco ha cambiado en los últimos cien años y muchas veces van a contrapelo de las nuevas tecnologías y hasta resulta anacrónica. Pero ojo, de esto tienen más culpa de los Aguinis y fósiles reaccionarios de toda laya, que el propio gobierno. Es una cuenta pendiente (como tantas otras), que no descarto que esté en la agenda de Cristina pero que como otros, deberán esperar su momento histórico.
"Nueve de cada diez chicos de entre 12 y 17 años están en la escuela", aseguró Sileoni
Impulsobaires.com.ar
Nueve de cada diez chicos de 12 a 17 años están en la escuela, informó el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, quien destacó que "no puede haber sistema de calidad si no es para todos".
"No puede haber sistema de calidad si no es para todos", dijo Sileoni al presentar las cifras de Educación 2001-2010 de "Acceso y egreso en el sistema educativo" público y privado en la sede del Ministerio, donde estuvo acompañado por todo su gabinete.
El informe que fue presentado este miércoles a la prensa da cuenta que la tasa bruta de escolarización en la franja de 12 a 17 años es del 89%, y de ese total un 82% de los chicos está en el nivel secundario, es decir el que le corresponde por edad, una de las coberturas más altas de Latinoamérica junto con Chile.
Los números revelan un incremento importante de estudiantes en el nivel secundario, si se comparan los censos 2001 y 2010: a principios de la década había un 93,6% de chicos de 12 a 14 años en la escuela, mientras que ahora la cifra se elevó a 96,5%, lo que equivale a un 3%.
Lo mismo ocurre con los estudiantes de 12 a 14 años que cursan en el nivel que les corresponde: pasaron del 78% de asistencia escolar al 85,4%, con una variación de 7,4. Y también con los más grandes, de 15 a 17, cuya tasa de inserción creció un 1%.
"La evolución de la matrícula en el nivel secundario a lo largo de estos diez años fue siempre creciendo, excepto entre el 2005 y 2006 en el que hubo un leve descenso, pero a partir de la Ley de Educación Nacional (2006), cuando se hace obligatoria la escuela secundaria, el aumento es sostenido", destacó Sileoni, y precisó que la variación es del 8%.
La matrícula de estudiantes creció en todos los niveles: en el nivel primario pasó de 98,3% al 99% y en el nivel inicial hubo una variación del 17,2%.
"Estos diez años demuestran que son una 'década ganada' porque todo el sistema educativo ha crecido en todos sus aspectos", reivindicó el ministro, para quien no sólo se trata de un aumento de matrícula sino de "más escuelas, más presupuesto, más libros, más educadores, mejores salarios, más dotación de recursos".
Sileoni destacó la importancia que tiene el nivel inicial para la estrategia del Ministerio porque "esos primeros años en la biografía de los pibes son centrales". Por esa razón, enfatizó el "esfuerzo" de que más chiquitos estén en la escuela.
"Los chicos más pobres son los que llegan a la primaria con menos años de escolaridad", aseguró. Con todo, las estadísticas presentadas muestran que en la sala de 5 años creció un 12,3% la cantidad de nenes que asisten, lo que representa una cobertura del 91,1%.
Un dato que ayudó a este crecimiento es la apertura de once mil salas en todo el país. La sala de 4, en tanto, aumentó su matrícula un 20% en estos diez años, mientras que la de 3 lo hizo en un 10%.
"Son interesantes estos datos, dijo el ministro, porque mientras crece la cantidad de pibes que va a la escuela, decrece la cantidad de niños de esas franjas en la población, según los datos del último censo".
Para el ministro, "la gran cruzada ahora es que todo los chicos se reciban" e informó que la tasa de egreso de los nenes que cursan la primaria aumentó un 4,6 en esta década, lo que significa que un 91,3% terminó el ciclo en tiempo y forma.
La tasa de egreso en el nivel secundario también creció en esta década: según los datos del Ministerio de Educación un 58% de los estudiantes termina el ciclo, lo que significa un aumento de cinco puntos respecto de 2003, cuando se recibía el 39% de los alumnos.
"Ahora un 44% de los chicos termina en tiempo y forma, mientras que un 14% se queda con materias pendientes", dijo Sileoni, quien explicó que este "punto lo estamos resolviendo con una campaña decidida en las escuelas para que los chicos rindan" las previas.
De acuerdo a los censos elaborados por el Indec, entre el 2001 y el 2010 la cantidad de argentinos con nivel secundario creció un 40% y de ese total la franja que más egresados tiene es la de 15 a 29 años. "La secundaria es obligatoria desde el 2006", remarcó el ministro para explicar la tasa de egreso y recordó que "los que menos llegan son los más carecientes".
Por esa razón, el ministro hizo hincapié en la importancia de "la Asignación Universal por Hijo y todas las estrategias de protección del Estado", como destinar el 6,47% del PBI a la educación, para seguir aumentando la "escolarización", porque es un "hecho que hay más pibes en las escuelas".
Otra noticia (Telam)
La evolución de la matrícula de los institutos de Formación Docente y Tecnicaturas superiores creció un 53,4% en los últimos diez años, según un informe presentado hoy en el Ministerio de Educación. "Los datos muestran que muchos más jóvenes quieren ser maestros en nuestro país", dijo Sileoni al presentar las cifras de Educación 2001-2010 de "Acceso y egreso en el sistema educativo" público y privado en la sede del Ministerio, donde estuvo acompañado por todo su gabinete. En los dos subsistemas se registró un significativo aumento: mientras que a principios de la década 255.945 personas querían ser maestros, en el 2010 un total de 346.293 argentinos decidieron inscribirse en algunos de los institutos de formación. Más destacado fue el crecimiento de la formación técnica: en diez años hubo un 80,6% más de interesados. También hubo una evolución en el acceso a las universidades de todo el país, 47 públicas y 46 privadas. "No hay provincia donde no haya casa de altos estudios de régimen estatal", destacó Martín Gill, secretario de Políticas Universitarias de la Nación, y precisó que el aumento de la matrícula alcanza al 22%. El acceso al sistema del nivel superior tuvo su correlato en una mayor cantidad de egresos: de poco más de 32.000 técnicos que terminaron en 2001, en 2010 lo hicieron cerca de 53.000; hubo un total de 36.839 maestros que terminaron sus estudios (un 14,4% más que hace una década) y 99.431 universitarios lograron obtener su diploma, frente los poco más de 65.000 del último censo. (Télam)
Gracias Nacho
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LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE
Por Alejandro Dolina
La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.
En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....."
Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.
Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.
Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.
Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.
"Aprenda a tocar la flauta en 100 años".
"Aprenda a vivir durante toda la vida".
"Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje" .
"Aprenda a vivir durante toda la vida".
"Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje" .
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