DEMASDEMASIADO PROGRE PARAm MACRI

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes”
Juan Domingo Perón

"EL PERONISMO NO SE APRENDE NI SE PROCLAMA, SE COMPRENDE Y SE SIENTE"
EVITA


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Colonialismo puntocom

Por Eva Giberti

Cuando yo concurría a la escuela primaria, hace ya setenta años, en mi casa compraban, junto con “el” Billiken, la revista Figuritas. Esa revista que incorporaba imágenes, dibujos, que podrían utilizarse en la escuela, cuentos para niños y niñas, acertijos y algunas publicidades, incluía sistemáticamente una frase en el borde superior de cada página: las Malvinas son Argentinas. Y en alguna doble página interior, un mapa desplegando el perfil de las islas. De manera que quienes leíamos, inevitablemente, incorporábamos la frase que se instalaba como un mantra: las Malvinas son Argentinas.

Era necesario saber por qué importaba tener presente ese contenido, de manera que la revista surtía de datos permanentemente. Contaba la historia y clavaba la bandera nacional sobre el territorio malvinense. Todas las semanas, los días jueves, Figuritas repetía el mismo mandato patriótico.

Algún visitante de la familia, al advertir que Figuritas era tema de lectura de aquella niña, comentó con aire preocupado: “Vean, ustedes están llenándole la cabeza a la nena con esas historias contra los ingleses. Es chica y se les puede convertir en nacionalista...”. Eran los tiempos en los que en la escuela nos enseñaban que la Mazorca pasaba a degüello a los unitarios, que ese rosista de Rosas había inventado la tiranía en nuestro país, que los buenos –los unitarios– tenían que exiliarse en Uruguay, y alumnos y alumnas recortábamos figuritas de mazorqueros que traía el Billiken y las pegábamos en los cuadernos, resaltando la lucha nacional contra la barbarie. Mientras, la figura de Manuelita –la hija de Rosas– amainaba con su presencia e intervenciones la ferocidad del padre. De manera que ése era el peligro de convertirme en nacionalista: oponerme a los ingleses que se habían apropiado de las islas, y por extensión adherir a Rosas.

Mi padre –italiano de la Toscana, simpatizante de la anarquía– se ocupó de explicarme qué significaba crear una colonia, apoderarse de un territorio y someter a sus pobladores, o poblarlo con gente propia. Algo complicado para mantenerse en la mente de una niña de diez años, ya que mi padre murió y yo quedé a merced de la escuela primaria. Donde no me hablaban de las Malvinas, pero me enseñaban a leer Amalia, de José Mármol, o sea el cántico a la libertad de los unitarios exiliados.

Muchos años más tarde, aprendiendo a revisar aquello que me habían enseñado en las escuelas y aun en las universidades, me di cuenta de qué significaba el colonialismo: yo había sido colonizada respecto de mi país, y así había permanecido durante décadas. Fue cuando empecé a regalarles a mis hijos el libro de Borrero, La Patagonia Trágica (que descubrí revisando libros que se liquidaban, en la calle Corrientes), obra que describe la Campaña del Desierto y el etnocidio de los nativos patagónicos y que resultaba difícil encontrar. También qué sucedía con los puertos de aquellas regiones y con los buques que, según cuentan, cargaban carnes para el continente europeo. Osvaldo Bayer todavía no nos había entregado sus textos y a Borrero había que encargarlo porque no se encontraba en las librerías.

Resultó inevitable que mis hijos dijeran lo no-debido en sus escuelas, y empezaran, mucho antes que yo, a entender qué significa ser intelectualmente colonizado. Por supuesto, sus hijos, mis nietos, se negaron a repetir en sus escuelas la historia oficial acerca de Cristóbal Colón y las joyas de la reina Isabel la Católica: porque otros fueron los dineros que se usaron para fletar la Pinta, la Santa María y la Niña. Afortunadamente, uno de mis nietos concurría a una escuela donde le contaban la historia en serio.

Durante décadas, la herencia colonial saboteó –inútilmente– el añejo mantra de la abuela: las Malvinas son Argentinas. Por eso, cuando una escucha que los argentinos somos colonialistas, de memoria recurre a Sto-ppelman, nuestro filósofo con humor propio (que acompaña a Víctor Hugo Morales en su programa radial), cuando dice “pasan cosas raras.com”, y nos advierte que las rarezas pueden suscitarse del modo menos pensado. Y provenientes de las latitudes más inesperadas. Que conviene escuchar, impasibles, mientras los niños y las niñas actuales pegan el perfil de las Islas en sus cuadernos y el resto de la ciudadanía espera la mesa de negociaciones para recuperarlas. Mientras, los Estudios Poscoloniales, me parece, podrían incorporarse en los planes de estudio de niños, niñas y adolescentes que –desde 1998 o antes– nos acercan la voz esclarecedora y denunciante de los autores latinoamericanos, africanos y otros colonizados/subordinados por el pensamiento eurocéntrico.

Las Malvinas constituyen un argumento mayor para posicionarse en tanto derechos nacionales. También porque a la vera de nuestra escucha están las voces de los chicos de la guerra, los “Pichiciegos” que Rodolfo Fogwill describió con su prosa tajante, para que también ellos sigan contando cómo fue aquello. Heroico y malvado.

Mientras su pertenencia no era reconocida por nuestros compatriotas (quizá como efecto de la educación), las Islas aunque argentinas estaban en la mesa de negociaciones, ajenas para quienes no pensaban en ellas. La guerra las incluyó en el pensamiento de muchos. Ahora, el tema forma parte de otra dimensión política: un pasaje de la modernidad-nacional (rescatada por el conflicto) a la modernidad-del mundo (que acompaña) y donde el mantra ha sido colocado.

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Menos símbolos y más hechos

La hipocrecia con la que vivimos a diario terminó por colarse por todos lados.

Clarín titula en tamaño catástrofe "Compradores que dudan y billetes que no terminan de aparecer", pero antes de empezar a protestar, a exigir la total aplicación de la ley de medios, o carcel y castigo a los represores, analicemos a quien va dirigido el mensaje.

Lo que se encubre en todo esto, es tan imperceptible a nuestra cotidianeidad, que la hace invisible, no por su condicion en sí, sino por nuestra doble moral, por nuestro doble discurso cipayo y vendepatria, y perdonen si en la calentura, que no excluye a nadie, ni a mi, se sienten mencionados, juro que es totalmente conciente y se los diria en la cara porque es exactamente lo que pienso.

Fuimos millones de argentinos con el pecho enchido de fervor patrio en la celebración del Bicentenario, nos emocionamos como nunca con el himno, nos llevamos la derecha al corazón y con la izquierda hacemos la V.   Escuchamos "Proceda" y vemos bajar los cuadros entre  lágrimas, pero cuando te preguntan a cuanto vendes tu casa se va a la mierda todo esa emoción y como en los mejores tiempos del menemato respondes chiquisientos DOLARES.  Pero ahí no termina tu malversación de patria, en la escritura, ponés 50.000 pesos.  Eso sí, te ponés como loco con las declaraciones de Susana, no dejás de ver ni un solo día 6,7,8 y volviste a lucir escarapela una semana antes y una despues de cada fecha patria.

¿Como es esto?, ¿que o quien está equivocado?.  ¿Deberíamos para ser consistentes con nuestro proceder, leer Clarín?,  ¿votar a Macri? o peor, ¿pedir por la excarcelación de María Julia?. 

Si hasta Dromi declara ahora que hay que reestatizar YPF, ¿que discurso coherente con nuestro accionar nos corresponde?, seguro que "defender el modelo", no está incluído.

Pensémoslo.

Florecerán Mil Flores

El Néstornauta pintor de escuelas

Por Jorge Giles

Más de 20.000 pibes en todo el país, están pintando más de mil escuelas argentinas.
De pura voluntad y militancia. De puro compromiso solidario. De pura identidad con la con la patria de todos, con la memoria de Néstor Kirchner, con los otros pibes…
¿Y nadie dice nada?
Más de 20.000 pibes renuevan la pintura de las aulas a 1.124 escuelas, desde Buenos Aires hasta el Chaco, desde Misiones hasta Jujuy, de sur a norte, de este a oeste del territorio…
¿Y nadie hace nada en este país?
Del 14 al 19 de febrero estarán pintando escuelas los voluntarios de la juventud, acompañados por el Gobierno nacional a través del Ministerio de Educación, de Desarrollo Social y de Trabajo, más las Intendencias y Ministerios provinciales de Educación, recolectando escombros, decorando y poniendo lo más bellas posibles a cada una de ellas…
¿Y nadie actúa de oficio contra estos pibes chorros de pintura?
Si de vez en cuando, un pibe cualquiera, delinque, se fuga, manotea, asalta, provocando una estampida de lamentos y titulares de diarios y televisión pidiendo pena de muerte o pena de olvido contra los delincuentes…
¿Nadie pide nada cuando son 20.000 los pibes que pintan escuelas voluntariamente?
Estos pibes son los que marcan el sentido de los vientos en esta parte del mundo.
Porque se comprometen, se meten, se arremangan, se manchan la ropa con una brocha gorda que, tal vez, algunos jamás la agarraron.
Son la rebeldía militante de La Cámpora, de los sindicatos docentes, de las organizaciones políticas y sociales, de los pibes que se suman desde una red social y algo muy significativo que perfila esta etapa de la historia: el rebelde mayor es el Estado.
No en vano las Jornadas se llaman “Néstor Kirchner, Florecen mil flores, pintamos mil escuelas”
No en vano son ministros, los primeros que pintan.
No en vano es Laura Alonso, la coordinadora juvenil, quien dice: “estamos superados de emoción, vienen pibes de todos los rincones a participar”.
Amanece en la Argentina un nuevo tiempo y por eso se llenan de pibes las escuelas, recogiendo las botellas de naufragio de otras juventudes, de allá lejos y hace tiempo.
En tanto desde el sur, la Presidenta marcó el rumbo al decir ayer:
“…Honestidad intelectual debemos tener todos los argentinos. No hace falta que pensemos idéntico, simplemente tengamos honestidad intelectual a la hora de discutir y por sobre todas las cosas, defender siempre los intereses de la nación y el pueblo porque es la verdadera soberanía nacional y popular.”
Quizás porque las decisiones presidenciales hoy se toman en la Casa Rosada, los pibes participan nuevamente. Y pintan mil escuelas, como si fueran mil flores.

Url: http://www.elargentino.com/Content.aspx?Id=126484

Nota del Necio redactor: mi hija forma parte de esta gesta y estoy que no entro dentro mío del orgullo.

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