Yo crecí, como muchos de ustedes, con la certeza de que los medios muestran la realidad y fue una creencia muy fuerte entre digamos, la gente de más de 30 años.
Todos tuvimos una abuela que nos decía "lo dijo la radio" o "lo dijeron en la televisión" y eso alcanzaba para dar por hecho que era así y no de otra forma.
Era palabra santa.
Un buen día empezamos a notar que algo contradecía "nuestra" percepción de la realidad. Contrastaba con nuestra más racional mirada de los acontecimientos fundamentalmente, porque muchos de ellos nos tenía a nosotros como protagonistas y sabíamos que eso que nos mostraban en la tele era, como mínimo, una tergiversación. Incluso aquellos que cargamos con más años de terapia, o somos más instrospectivos, llegamos a dudar de nuestro comprentender y le dábamos vueltas tratando de discernir ese punto de vista que nos hacía tanto ruido.
Entonces, nos dimos cuenta. Nos avivamos.
Estos medios que nos decían que salgamos con paraguas porque iba a llover, o nos informaba desde las necrológicas quien se había muerto, intercalaba entre sus noticias inobjetables, subjetividades de dudosa comprobación, cuando no obviaba palmariamente y desde una posición tomada, párrafos enteros de una realidad que no estaba de acuerdo con su idiosincracia. De ahí que muchos de nosotros, nos encontramos perdidos. Algunos más que otros. Y si bien para muchos fué descubrir que nuestro abuelo había amasado su fortuna en burdeles y trata de blancas y no, trabajando de sol a sol en el almacén -según la versión oficial de la abuela- algunos nos revelamos ante esa profanación del recuerdo del abuelito, investigando y descubriendo la cruda verdad, otros se negaron a tomar en cuenta este giro de la historia y se aferraron a esa imagen falsa pero no traumática.
Son como los hijos apropiados por Noble, niegan la realidad y prefieren no enterarse aún a costa de su propia identidad.
¿Cual es la posición que debemos tomar aquellos que, con la responsabilidad a cuestas de saber la verdad, convivimos cotidianamente con los cultores del "miro para otro lado"?
¿Podemos obligar a mirar algo que no quieren? ¿Con que derecho?
Las respuestas a estos interrogantes son muchas.
Espero sus comentarios.
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Carta Abierta a la Sra. Presidenta
En el blog indecquetrabaja.blogspot.com, publicaron una segunda entrega de un vecino que, arto del discurso único y monopolizante de los medios, empezó a utilizar esos mismos medios para difundir su pensamiento, a traves de el sencillo método de fotocopiar sus escritos y, en complicidad con el diariero, ponerlos dentro de La Nación y Clarín.
La militancia se hace así. Con creatividad, con entusiasmo, invirtiendo tiempo y dinero propio sin esperar nada a cambio, peleando por lo que uno cree. Grande Don Mariano, desde aquí también damos una mano para que su pensamiento, que es el de muchos argentinos, se difunda. La dire de este buen vecino es marianobentureira@hotmail.com .
He aquí el escrito:Yo no se si Ud. recuerda aquel cuento en el que le reprochaban a un individuo su falta de generosidad y este se ufanaba de ser generoso diciendo que, el tiraba la plata para arriba y lo que agarraba Dios era para Dios y lo que caía al suelo era para él, me hacen acordar de ese sujeto, pero peor todavía, porque esta gente se llena de dólares con la ayuda permanente del estado, es decir de todos nosotros y cuando tienen que hacer su aporte, hacen lo que hicieron cortando las rutas, tirando la comida, la leche perjudicándonos a todos y no han de medrar en destruir el país si fuera necesario.
Ha hecho que millones de argentinos ya en edad de jubilarse que no hubieran podido hacerlo nunca, puedan acogerse a ese beneficio que les permitirá transitar sus últimos años con una relativa tranquilidad y dignidad. Ha hecho que dichas asignaciones se actualicen dos veces por año, ha hecho que cada chico reciba una asignación universal para que no le falte jamás comida.
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