Uno se pregunta, y se responde muy a menudo con la certeza de que entre sus manos tiene la verdadera razón, el leit motiv, la piedra filisofal de los verdaderos artífices de estos y otros signos de demostración ciudadana "espontáneas" y "pacíficas".
Muchos de nosotros incluso, dimos señales de que éstos motivos eran arduo conocidos por un selecto grupo de encumbrados compañeros, que luego de entrecruzar coordenadas y haciendo paralelismos con distintas constelaciones, habían dado con la usina de tales desmanes.
Bueno esto es más sencillo de lo que parece. Por si quedaba alguna duda, vaya esta panfletito que está circulando por las redes para saber cual es el verdadero y único motivo de tanta manifestación de repudio. Una frase tira por tierra cualquier otra especulación. Lo sepan o no, los cacerolos van por la permanencia del Grupo Clarín tal y como lo conocemos. De a poquito se van soltando los piolines.
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Dando Cátedra
Mientras los caceroludos de exportación sacan a lucir no solo los carteles en rigoroso inglés, sino su odio visceral a nuestra presidenta, ésta sigue dando cátedra. Y no lo hizo solo en la Asamblea Anual de la ONU, donde fue aplaudida en más de una oportunidad, sino que hoy viaja a Washington, donde dejará inaugurada la Cátedra Argentina en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Georgetown University, que dirige el historiador Erick Langer y mañana será el turno de Harvard.
Mientras en magnetolandia, siguen pensando en chavización del país, ciudadanos con demasiados pelos y poco cerebro rechazan la recepción de billetes con la cara de Evita, y aunque prezca mentira, eso es respuesta al pregón de la corpo, no dicho pero si insinuado continuamente, de que este gobierno no llega, porque los ciudadanos libres así lo quieren, y que la yegua se cae. Pero no se hagan problema, eso ocurre solo en su afiebrada mente y en la de todos los que ha inoculado su odio, que ya a esta altura solo es mecanismo de defensa e instinto de vida. Solo faltan 71 días para el 7D.
Mientras en magnetolandia, siguen pensando en chavización del país, ciudadanos con demasiados pelos y poco cerebro rechazan la recepción de billetes con la cara de Evita, y aunque prezca mentira, eso es respuesta al pregón de la corpo, no dicho pero si insinuado continuamente, de que este gobierno no llega, porque los ciudadanos libres así lo quieren, y que la yegua se cae. Pero no se hagan problema, eso ocurre solo en su afiebrada mente y en la de todos los que ha inoculado su odio, que ya a esta altura solo es mecanismo de defensa e instinto de vida. Solo faltan 71 días para el 7D.
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10 años y Néstor
Diez años no es nada, y pueden parecer una eternidad.
Fue ayer, y sin embargo es tan grande la distancia que nos separa de ciertas costumbres y hábitos de época, somos tan distintos como sociedad, que sentimos una eternidad entre las partes del relato.
Saqueos empobrecidos, cacerolazos clasemierderos, ira en las calles, sentimiento de abandono, trueques, 1 a 1, egoismo aprendido en cursos de neoliberalismo por correspondencia, primer mundo, último infierno. A eso se refiere la foto que ilustra, pero quiero hablar de otra cosa.
La noche del sábado en una reunión, escuchando en primera persona relatos de esos días trágicos y la propia memoria, no logran dar total dimensión a lo profundo del cambio de época que el compañero Néstor imprimió a esta década. O si, no lo se.
Y hago referencia a Néstor porque me parece que su aparición en la vida política de los argentinos, más allá de ser una bendición, es resultado de un proceso que se fue gestando en cada uno de nosotros como sociedad. Néstor es la reinvindicación de todos aquellos que se nos caían las lágrimas de bronca e impotencia ante tanta inmoralidad, indignidad, impunidad. Por eso no voy a hablar de Cavallo (PRISIÓN YA), ni de De la Rua, o de la izquierda argentina y sus deflexiones, sino de Néstor, el único héroe en este lío, por ser el resumen de una época, él encarnó al héroe colectivo y nos reivindicó. Y aquí se destaca otra faceta más de lo grande que fue. Nos dijo que era posible e hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograrlo, hasta el último día.
Gracias Néstor.
Fue ayer, y sin embargo es tan grande la distancia que nos separa de ciertas costumbres y hábitos de época, somos tan distintos como sociedad, que sentimos una eternidad entre las partes del relato.
Saqueos empobrecidos, cacerolazos clasemierderos, ira en las calles, sentimiento de abandono, trueques, 1 a 1, egoismo aprendido en cursos de neoliberalismo por correspondencia, primer mundo, último infierno. A eso se refiere la foto que ilustra, pero quiero hablar de otra cosa.
La noche del sábado en una reunión, escuchando en primera persona relatos de esos días trágicos y la propia memoria, no logran dar total dimensión a lo profundo del cambio de época que el compañero Néstor imprimió a esta década. O si, no lo se.
Y hago referencia a Néstor porque me parece que su aparición en la vida política de los argentinos, más allá de ser una bendición, es resultado de un proceso que se fue gestando en cada uno de nosotros como sociedad. Néstor es la reinvindicación de todos aquellos que se nos caían las lágrimas de bronca e impotencia ante tanta inmoralidad, indignidad, impunidad. Por eso no voy a hablar de Cavallo (PRISIÓN YA), ni de De la Rua, o de la izquierda argentina y sus deflexiones, sino de Néstor, el único héroe en este lío, por ser el resumen de una época, él encarnó al héroe colectivo y nos reivindicó. Y aquí se destaca otra faceta más de lo grande que fue. Nos dijo que era posible e hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograrlo, hasta el último día.
Gracias Néstor.
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