DEMASDEMASIADO PROGRE PARAm MACRI

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes”
Juan Domingo Perón

"EL PERONISMO NO SE APRENDE NI SE PROCLAMA, SE COMPRENDE Y SE SIENTE"
EVITA


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Clarín ya no respeta ni a sus socios

No es un slogan marketinero y chicanero, CLARÍN MIENTE, TERGIVERSA Y MANIPULA la información según su conveniencia, y para eso no repara en prender fuego con sus inquinas ni a su socio Techint.  Es que el 7D cada día está más cerca y parece que se están poniendo nerviosos.

Muestra de esto es la carta que tuvo que mandar su titular, Paolo Rocca a la Presidenta, desmintiendo los dichos atribudos a su persona y que no causaron ninguna gracia a Cristina Fernández de Kirchner.  Como es habitual en la presi, que no le gusta quedarse con nada adentro, le salió al cruce el miércoles en un discurso y el CEO del grupo Techint tuvo que desmentir a su socio y dar pruebas de su discurso.

Acá les reproduzco la nota de Página/12 de hoy donde figura la nota enviada y las aclaraciones pertinentes.

LA CARTA DE PAOLO ROCCA A CRISTINA PARA “ACLARAR MI PUNTO DE VISTA”

Operaciones políticas, jamás

El titular de Techint le envió una carta a la Presidenta dando explicaciones sobre sus dichos en la Academia de Ingenieros, negando la versión dada por una nota periodística. “Podemos tener diferencias, pero no hacemos operaciones políticas”, aseguró.


En la carta que le dirigió a la Presidenta de la Nación, fechada el viernes último, el presidente y CEO de Techint, Paolo Rocca, negó las declaraciones que se le atribuyeron en oportunidad de un encuentro del lunes 3 ante miembros de la Academia de Ingeniería, según las cuales habría señalado “una muy mala gestión del Gobierno”, al cual además le habría imputado en la misma oportunidad que “perdió el rumbo a partir de 2008 y no sabe para dónde va”. En su misiva, Rocca toma distancia de esas imputaciones y, en cambio, asume una visión auspiciosa sobre la marcha de la industria nacional en la última década y sus perspectivas futuras. “Podemos tener diferencias de opiniones, pero no hacemos operaciones políticas”, expresó el titular del holding siderúrgico en uno de los párrafos de su carta, de dos páginas y media, que el gobierno nacional difundió ayer.
“He leído y escuchado con preocupación los comentarios vertidos por Usted y sus colaboradores sobre supuestas declaraciones mías relativas a la situación de la industria en nuestro país”, comienza la nota del CEO de Techint a Cristina. Sin citarlas textualmente, Paolo Rocca rechaza las declaraciones que le fueron atribuidas, describiéndole a la Presidenta de la Nación “las notas” que utilizó durante su exposición del lunes pasado “en la Academia Argentina de Ingeniería, con la participación de 15 miembros, sin presencia de otros invitados o periodistas”. Según esas “notas”, lo que Rocca planteó en ese encuentro fue lo siguiente:
- “La industria argentina ha crecido desde 1998 hasta hoy a una tasa muy elevada, superior a la de cualquiera de los otros países de la región.”
- “El crecimiento de la producción ha sido acompañado por un aumento de la productividad también por encima de la de otros países.”
- “La participación de la industria sobre el PBI es hoy mayor en Argentina que en México o Brasil, y el país ha podido acotar los efectos de una ‘primarización’ muy acentuada en la región.”
- “La capacidad exportadora de la industria nacional se ha también incrementado, y su nivel de apertura hacia el mundo se ha duplicado en el período en cuestión.”
- “A partir de la crisis mundial de 2008, y a pesar de que la industria argentina ha podido mantener una tasa de crecimiento superior a la de Brasil, sus indicadores de competitividad se han ido deteriorando.”
- “El incremento de los costos laborales, aun ajustado por el aumento de la productividad, ha superado la devaluación y este factor, en conjunto con una elevada presión tributaria, afecta la competitividad de las exportaciones industriales. He presentado los valores del costo horario de la mano de obra en nuestras instalaciones en la región.”
- “La incertidumbre sobre la disponibilidad y el costo futuro de la energía puede afectar a las inversiones industriales, y en los últimos meses vimos efectivamente una reducción en la importación de bienes de capital que podría ser un síntoma de esta dinámica.”
- “La perspectiva a largo plazo para la industria nacional me parece muy positiva, por las oportunidades que ofrece una integración de las cadenas de valor en la agroindustria, por el acceso al mercado brasileño y por el efecto multiplicador del desarrollo de nuestro potencial energético.”
Tras el repaso de las “notas” que acompañaron su exposición, Paolo Rocca le comenta a la Presidenta que “al final, contestando preguntas de los presentes, transmití mi preocupación por la falta de coordinación en la gestión entre distintas áreas de gobierno en los últimos meses, y comenté las inversiones por más de 1100 millones de dólares que las empresas del Grupo Techint están realizando en todo el país, manteniendo el compromiso de largo plazo”.
El relato que hizo Rocca sobre su exposición del lunes 3 de septiembre buscó, en estos términos, desentenderse de la versión sobre el mismo encuentro que dio a conocer el diario Clarín el miércoles 5, que entre otros dichos le atribuía, textualmente, los siguientes:
- “A partir de 2008, el Gobierno perdió el rumbo. No se sabe para dónde va.”
- “Argentina tiene un gran potencial, pero está muy mal gestionada. A partir de 2008, la competitividad empezó a caer.”
- “Hace dos años que no hay inversión en serio. Cuando empezaron a mirar las ganancias de las empresas, nadie puso más un mango.”
- “Es difícil que la Argentina vuelva a crecer fuerte, por un cuello de botella en materia energética.”
- “En la Argentina hay mucho ensamblador, pero no hay política industrial vertical.”
- “El costo de un obrero industrial en la Argentina es de 24 dólares por hora, contra 12 dólares en México y 9 dólares en Brasil. Eso sí, el operario argentino sigue siendo el más calificado.”
- “En 2018, Argentina va a ser un país muy distinto del que es hoy. Somos optimistas.”
Intentando explicar las diferencias entre una versión y la otra, la publicada por el citado medio periodístico y la que elaboró personalmente para la Presidenta, Rocca detalló que “una periodista, que no logró acceder a la reunión, buscó información sobre el contenido de la discusión de uno de los participantes, y lo elaboró a su manera, sin ningún contacto conmigo o con alguien de la organización. Podemos tener diferentes opiniones, pero no hacemos operaciones políticas, y creemos en el diálogo abierto y transparente, en línea con lo que Usted misma expresó en la Conferencia Industrial del año pasado”.
La carta de Paolo Rocca finaliza expresando: “Señora Presidente, el grupo Techint tiene un profundo compromiso con nuestro país. Ha sido fundado por un inmigrante, Agostino Rocca, quien hoy descansa en paz en el cementerio de Campana. Ha crecido a lo largo de los últimos 65 años en Argentina y en el mundo, manteniendo una mirada a largo plazo, invirtiendo en sus instalaciones industriales, en recursos humanos, y en las comunidades que nos han sostenido a lo largo del tiempo. Este es el camino que pensamos seguir hacia delante. Confiando en que la presente haya contribuido a aclarar mi punto de vista, la saludo con mi más distinguida consideración”.

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En ese orden, o el inverso

Groserías

Por Eduardo Aliverti
“Si quieren tomar decisiones, que armen un partido”, fue la frase de la semana. No porque la haya dicho la Presidenta, y ni siquiera porque se esté a favor de lo que dijo. Más aún: se puede estar decididamente en contra, y la potencia de lo dicho no cambia en nada. El fondo es la respuesta que conlleva la frase.
Pocas veces se ha visto una operación tan descarada como la que encabezan los grupos Clarín y Techint en las últimas semanas, a raíz de la participación de directores estatales en las empresas donde la Anses tiene injerencia. La novedad está dada solamente por el adjetivo. Según se sabe o encuentra en cualquiera de las ampliaciones semánticas que definen al término, los lobbies no tienen por costumbre participar en política de manera dirigencial explícita y, en tanto ello, no suelen formar su propio partido. Pero sí buscan la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo sus objetivos. Los lobbies a que estamos habituados son groseros en su forma de presionar, por cierto. La cúpula de la Iglesia Católica se ubica tal vez en lo más alto del podio, con sus arremetidas soeces al emerger la legalización del aborto, o antes el matrimonio homosexual, o siempre los subsidios a sus instituciones educativas, o el divorcio allá en lo que hoy parece el fondo de los tiempos. A veces con igual intensidad, otras con menos, activan las tropas empresariales, gremiales, ecologistas. Sin embargo, se trata de lobbies desnudos porque no tienen la aspiración de ocultarse. Podría decirse lo mismo de Clarín siendo que, desde que las aguas se partieron y es dable hablar abiertamente de la actividad periodística como inmersa en la lucha de poder, es obvia la operatoria del Grupo en la manipulación de la información. Pues no. No puede decirse lo mismo, porque conserva la formalidad de proclamarse “periodismo independiente”. Porque el ejército de Techint, su socio en la cabeza de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), es presentado como una patrulla ajena a sus intereses. Porque toda referencia noticiosa queda remitida a su guerra contra el Gobierno. Porque lo cortés no quita lo valiente. Desde ya, esta variable ética puede aplicarse a los medios oficialistas. Con una diferencia no menor: esos medios que adscriben al Gobierno no disimulan su inclinación y, en todo caso, puede acusárselos de esconder, antes que de inventar. La prensa opositora, en cambio, se pretende actuando en una burbuja aséptica, reniega de su carácter de contrincante y es susceptible de ser señalada por la contraria: en primer lugar, inventa.
Como ya fue apuntado desde variadas vertientes, no sólo oficiales, hay una cómica paradoja: los grupos –y dirigentes políticos opositores alineados a la derecha– que denuncian el “avance chavista” sobre sus directorios, por el mero hecho de un Estado que resolvió adecuar su número de representantes a la proporcionalidad accionaria, terminan oponiéndose a la elementalidad capitalista de que las decisiones se toman en correspondencia con las partes alícuotas en que se divide el capital. Más allá de la ironía, lo obvio es la furia de esos holdings por encontrarse con que el Estado no quiere continuar siendo su socio eternamente bobo. Y también es obvio que no trepidaron en cargarle a la medida gubernamental una reacción espantada del mundo de los negocios, imposible de verificar por fuera del colectivo patronal en que están involucrados. Llegaron a fantasear la existencia de grave inquietud en Wall Street; lo cual, encima, les acabó empalmado con el alerta de la calificadora de riesgo top, Standard & Poor’s, al bajarle la nota a la economía norteamericana por el descomunal rojo de su deuda. Los dichosos “mercados” se desplomaron, se habló de “pánico mundial” y esta gente acá... pretendiendo que la Bolsa neoyorquina se alarmó por un simple reequilibrio de acciones en algunas empresas del culo del planeta. Patético. Como si resultara poco y siempre en medio de las declaraciones amplificadas sobre el pavor empresarial y el ahuyentamiento de las inversiones, aparece Javier Varela Sobrado, presidente del Grupo Peugeot-Citroën Argentina, para ratificar el plan inversor de la compañía por 700 millones de euros; y junto con eso, el anticipo de que este año la automotriz aumentará su producción en un 25 por ciento. “Estamos fabricando casi 720 autos por día laboral, lo que hace una década era sencillamente impensable”, dijo el hombre pero, claro, los grandes medios del autismo no destacaron la noticia, del mismo modo en que relegaron o ignoraron el golpe en las plazas bursátiles frente a que la perspectiva de la deuda estadounidense pasó de “estable” a “negativa”. Las cosas del periodismo independiente, que tampoco resaltó la suba de las acciones de Techint, por encima del incremento promedio, en el índice del Mercado de Valores. Y eso que se viene el chavismo.
Se les pasó igualmente el anuncio de extensión en el descuento de medicamentos a los jubilados. Idéntica ignorancia con la Asignación Universal para las embarazadas sin empleo, trabajadoras del sector informal y del servicio doméstico. Pero eso integra lo que es considerable como lógico en la lucha por instalación de agenda, entre la prensa simpatizante del oficialismo y la que activa en destruirlo. Por el contrario, la operación periodística Clarín & Techint se salió de madre en su grosería y motivó el dicho presidencial. Que no fue novedoso, porque ya durante el conflicto con la gauchocracia –mezclado con los errores, horrores, idas y vueltas del kirchnerismo– se lanzó que los campestres debían sincerarse en la lid electoral. Lo hicieron, y no les fue del todo mal en 2009; pero después sus figuritas electas se revelaron como unos inútiles completos, hasta el punto de no haber generado una sola iniciativa que los medios adictos pudieran aprovechar. La historia se repite, ya como comedia. Si en el pico de la animadversión contra el kirchnerismo no pudieron edificar una alianza sólida y propositiva, ¿cómo harán para instrumentarlo cuando ellos mismos dan por descontado que pierden y ni tan eso los unifica?
El hijo de Alfonsín recurre a Cobos y tienta a De Narváez, quien rechaza ir como colectora mientras Ricardito avisa que, de todas formas, tiene que consultar con sus aliados. Macri no descarta que Michetti y Rodríguez Larreta compartan fórmula: Michetti le tumba la sugerencia ipso pucho sembrando más interrogantes, como si faltaran, en torno de la auténtica vocación del hijo de Franco para ir por la presidencial. Carrió afirma que la oposición le da vergüenza y que “a este ritmo vamos a quedar unos pocos”, en referencia indesmentible al desbande de los candidatos que ya no quieren serlo o lo encubren como los dioses. Se le pliega la esposa de El Padrino y afirma que “no tenemos nada de serios”. Solanas y Lozano eligieron torpedearse sin previo aviso a través de los medios. Binner, con su ritmo austríaco, advierte que debe esperarse porque si pierde la interna santafesina del socialismo –y tiene razón– carecerá de autoridad para encabezar nada. Y tampoco se privó de advertirle al hijo de Alfonsín que ni sueñe con adherir a De Narváez. Restaba la coreografía final. La puso Duhalde, que por mitología de manejo de aparato sonaba o era imaginable como más ¿serio? que El Alberto. Dinamitó la interna que él mismo promovió y ahora dice que va por las suyas con el partido Unión Popular, de cuya existencia nadie tiene ni la menor idea. Ante tamaño horizonte, hay una relación inversamente proporcional entre las necesidades de una parte del establishment, que maneja una porción del dietario público a través de sus medios, y la oposición que se va a los botes.
“Si quieren tomar decisiones, que armen un partido.” El problema es que querrían, pero no pueden ni saben. En ese orden o en el inverso.
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