DEMASDEMASIADO PROGRE PARAm MACRI

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes”
Juan Domingo Perón

"EL PERONISMO NO SE APRENDE NI SE PROCLAMA, SE COMPRENDE Y SE SIENTE"
EVITA


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Odiólar

Por Luis Bruschtein

La DEA los puso en la mira. Con el dólar se compran casas, con el dólar se ahorra, con el dólar se viaja. Sin el maldito dólar no se puede hacer nada. Y algunos sectores de las clases media y alta sufren de su abstinencia como un cocainómano en bajón. Algo de eso tuvo el cacerolazo. Síndrome de abstinencia. La desesperación del adicto que no puede consumir, el drogón al que le sacaron el caramelo y arremete contra las paredes, trata de asesinar al enfermero, odia a los médicos que lo atienden y a los padres que lo internaron.

Seguramente fue más complejo, seguramente intervinieron muchísimos factores, pero cuando el Gobierno cerró la canilla del dólar gatilló un mecanismo asesino en esos sectores. Cada una de las medidas, desde los trámites con la AFIP por computadora que después rechazan los bancos, hasta el 15 por ciento de aumento a la tarjeta alimentó al asesino serial, al monstruo solitario que anida en la zona oscura del cerebro de un ser humano argentino, dizque civilizado.

La clase media kirchnerista o que no es antikirchnerista pudo elaborar esa abstinencia, sublimarla con un razonamiento político que va más allá de la bronca inmediata, una mirada que le permite ver por encima de las fronteras una crisis mucho peor que la falta del dólar.

En cambio para la clase media antikirchnerista, que había quedado aturdida después de las elecciones, la sequía de dólares operó como catalizador del pataleo, sumó y potenció toda la bronca. Es un estado de ánimo que reclama por los dólares, contra “los planes descansar” (la Asignación Universal por Hijo), y contra el pago de impuestos. Pero no menciona estos puntos. Prefiere hablar de la “korrupción”, de la falta de libertad o “diktadura”, del rechazo a la reforma de la Constitución, a la re-reelección.

Los reclamos que mencionan son los que se pueden discutir, pero no son los que encienden la llama del odio. El polvorín está en los temas que no mencionan y, sobre todo, o por lo menos el más extendido, el maldito dólar. O se lo menciona detrás de eufemismos como la falta de libertades (para comprar dólares) y algunas otras que equiparan mágicamente a la Argentina con Cuba y Venezuela.

Nadie se hace cargo del embole que produce en general a los sectores medios esa adicción. Más de un kirchnerista se tragó una puteada cuando viajó al Uruguay y lo estafaron con el cambio. O cuando alguna de esas medidas lo sorprendió en medio de una transacción inmobiliaria que se frustró o se encareció.

Esa es una discusión: la forma de cortar una adicción surgida en años de devaluaciones y corralitos que había convertido a la Argentina en el país con más dólares per cápita después de Estados Unidos. Y, al mismo tiempo, hacer ese corte en el marco de una inflación importante.

El peligro de esa adicción en un país con inflación son las corridas cambiarias. Y el peligro es más grande aun cuando esas corridas muchas veces son provocadas por grandes empresas exportadoras para obligar a una devaluación drástica del peso. Y más peligroso aún es si esa corrida se produce en el contexto de una crisis mundial. Con ese marco, una devaluación forzada hubiera podido llegar a provocar una crisis peor que la híper de Alfonsín.

El contexto previo al cierre de la canilla era el de miles de millones de dólares girados al exterior o llevados al colchón. Un clima intoxicado con versiones de corralitos y devaluaciones que no ocurrieron. Los mismos empleados bancarios aconsejaban retirar los depósitos. Si esa corrida no paraba, la economía difícilmente sobreviviera. O sea: los sectores de clase media que están rabiosos porque tienen pesos pero no pueden comprar dólares, ahora no tendrían esos pesos para comprarlos. La canilla de los dólares se cerró para proteger a una economía que hizo prósperos a los mismos que reaccionan furiosamente contra esas medidas.

La furia fue llamativa. El odio dio vergüenza ajena. La bronca por el dólar estaba subyacente y con mucha fuerza, pero no alcanza para explicar todo. El odio forma parte innata, constituye la amalgama de una cultura donde la supuesta superioridad social, económica o cultural, otorga licencia para matar. Es algo que tiene raíces históricas en la Argentina donde la supuesta ilustración siempre apareció enfrentada al progresismo real de las masas. O por lo menos así fue presentado por historiadores que falsearon alineamientos o ignoraron a los intelectuales que no respetaron esa regla elitista.

En la búsqueda de posibles explicaciones a tanto odio apareció una frase de Arturo Jauretche navegando por las redes: “Conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor”. Jauretche fue un sociólogo autodidacta, probablemente uno de los que hicieron aportes más ricos sobre la idiosincrasia de los argentinos y constituye un ejemplo de los que han sido ninguneados por las academias.

Es difícil entender el odio y más difícil aún es entender su naturalización o su minimización por parte de columnistas e intelectuales de la oposición. Fueron pocos los que tuvieron el reflejo o la valentía de señalarlo. Algunos incluso llegaron a tratar de ocultarlo. El canal TN de Clarín fijó sus cámaras desde el principio hasta el final sobre la marcha de los caceroleros, pero le quitó el sonido y no hizo entrevistas a los manifestantes. Unos días después, en un programa de ese canal se presentó un panel con supuestos caceroleros espontáneos donde todo estaba guionado. Ninguno se superpuso, como si se hubieran distribuido previamente los temas. Los periodistas disfrazaron todavía más la mentira acusando de “oficialistas” a los demás canales que difundieron entrevistas de caceroleros histéricos. Si les da vergüenza ser partícipes y beneficiarios de ese odio, más les valdría reflexionar sobre esa cuestión, en vez de operar para ocultarlo.

En los últimos treinta años hubo manifestaciones opositoras contra todos los gobiernos. En el caso de Menem, marchaban familiares de víctimas de la dictadura cuyos asesinos habían sido indultados por su gobierno y decenas de miles de desocupados que habían perdido sus trabajos por sus políticas. 

Tenían muchos más motivos para el odio que estos caceroleros, pero nunca en esas manifestaciones se escucharon expresiones criminales como las que se manifestaron en el cacerolazo. Nunca se le deseó la muerte a Menem ni a su familia y lo mismo con De la Rúa. Fue repugnante escuchar esas consignas y fue repugnante ver cómo algunos periodistas que se jactan de civilizados se callaron y se hicieron cómplices de esos actos miserables de exaltación de la muerte. El mismo grupo social y la misma cultura que festejaba el cáncer de Evita sesenta años atrás. A la Presidenta no se le perdona un chiste mínimo, pero a ese grupo social le está permitido convertir en consigna política la muerte del otro.

Esa fue una expresión del odio. Porque otra de las explicaciones del odio es el tono de los grandes medios encrespados por la pérdida de privilegios que implica la Ley de Servicios Audiovisuales. Se puede hacer mucha teoría sobre el tema. Y a eso se dedica la periodista Mariana Moyano. La bajeza expresada en la forma revanchista con que informaron sobre un robo en su domicilio termina por confirmar, si alguien todavía tenía dudas, que la propiedad de los medios no puede estar concentrada ni monopolizada, que es necesario que haya diversidad y educación.

La mayoría de los grandes medios festejaron que le haya sucedido esa desgracia a una periodista que cuestionaba la manera en que los medios operaban sobre el tema de la inseguridad. Pero lo más rastrero fue que en varios de los noticieros se divulgaba la dirección de esa periodista, como si estuvieran convocando a que se repitieran los hechos. Igual de rastrero fue que inventaran que entre los pocos objetos robados hubiera dólares. Una “periodista K” con dólares constituye algo muy regocijante, aunque sea mentira.

La ruta del odio lleva a los enfrentamientos violentos. Es algo que ya se vivió y se sufrió. Es un camino más que peligroso. Si la oposición no critica estas expresiones –y las justifica como en otras épocas–, estará repitiendo los mismos errores del pasado.

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Cacerolazo de la opulencia

por Luis D'Elía

Las clases medias altas porteñas se manifestaron con total libertad. Las consignas que unían a los que más ganaron en esta última década eran muy diversas:         
Dólar libre, apertura indiscriminada de la economía, congelamiento del mercado para luchar contra la inflación, defensa de la Constitución neoliberal conservadora impuesta por el Consenso de Washington en los 90, seguridad para Recoleta y Barrio Norte; y cánticos que laceraban el sentimiento kirchnerista y que todos soportamos democráticamente con estoicismo republicano. Ni un solo incidente ni un solo gesto de represión policial derriban los pedidos de libertad y las voces energúmenas que hablan de la "dictadura de los K". En el pico más alto de la concentración nunca hubo más de 10 o 15 mil personas, lo que habla de un rotundo fracaso de la convocatoria de los partidos políticos de oposición, azuzados por los 307 medios del oligopolio Clarín, que a partir de ayer vio absolutamente menguada su credibilidad. Esto nos permite sacar algunas conclusiones. La primera es que esa movilización no movió el amperímetro de sus propias expectativas. Segundo, no merece ninguna respuesta ni contramovilización que nos desvíe de nuestros objetivos, que son la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Tercera conclusión: si alguien pusiera una urna delante de esa protesta, la misma se dividiría en 20 pedazos.
 Faltan 83 días para que Clarín pase a la más absoluta de las ilegalidades e ilegitimidades; por lo pronto, en salvaguarda de sus más repudiables y mezquinos intereses, necesitan destituir a Cristina Fernández y saben que eso no se puede hacer por más que transmita la cadena del desánimo con un puñado de ricos, enfermos de un ancestral odio oligárquico, lo que significa que de seguir en la línea en la que estamos despunta la madrugada" de una nueva y gloriosa Nación". Cuando volví a mi querido asentamiento El Tambo en Laferrere, y estaban Ña Morena y el Toba Escobedo esperándome en la puerta de casa porque necesitaban un medicamento, me di cuenta de lo lejos, lo infinitamente lejos, que quedaba el cacerolazo de la opulencia.

Acceda a la nota web del medio
  <http://www.infonews.com/2012/09/15/politica-38680-el-cacerolazo-de-la-opulencia.php

Gracias Nacho 

Análisis de Guillermo Moreno en Sociales

"El director del Indec es el primero que sabe cuándo van a faltar dólares en el país"Por Nicolás Gilardi ngilardi@infobae.com

Guillermo Moreno realizó un particular análisis de cómo se maneja la información sobre la divisa norteamericana para la toma de decisiones del Poder Ejecutivo. Durante una charla en la que participó Infobae.com, también habló sobre la crisis económica, la inflación y los precios.

"El director del Indec es el primero que sabe cuándo van a faltar dólares en el país"
"¿Saben quién es el primero que se entera en la República Argentina de cuántos dólares y cuándo van a faltar? No es ni el presidente, ni el titular del Banco Central, ni el ministro de Economía... El primero que se entera es el director del Indec".
Este análisis fue desarrollado por el secretario de Comercio Interior durante un congreso organizado por la agrupación política económica José Ber Gelbard en la sede de Constitución de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Según Guillermo Moreno, esto ocurre porque el titular del Indec es quien "coordina el sistema estadístico nacional". Agregó que, por ese motivo, el Indec "fue un centro de batalla" de la gestión kirchnerista.
Al respecto, Moreno consideró que el organismo de estadísticas debe estar en función "del interés nacional y el bien común", ya que en épocas recientes "el que ponía el sobre se llevaba la información" sobre cómo sería la situación del dólar para realizar movimientos especulativos.
En ese sentido, el funcionario afirmó al colmado auditorio que "en los últimos 15 años hubo un director nacional, un hombre vinculado al mercado de capitales, un multimillonario" que especulaba con esa información de la que disponía por la posición que ocupaba en el Indec.
"¿Y si nos llegamos a enterar de que durante muchos años ese hombre era el primero que se enteraba cuánto y cuándo (faltarían dólares)? Y ahí encontramos la respuesta de por qué salía tanto (capital). Es simplemente una hipótesis de trabajo. Es muy fácil: se agarra la lista, que es pública y conocida, y se busca. Búsquenlos. No sea cosa que nos encontremos que ex jefes del Indec, que después se pusieron consultoras, que eran las que… Pero capaz es una hipótesis y no pasó; pero si pasó, empezamos a entender algunas cosas", precisó Moreno.
Durante la exposición, de la que previamente participó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, Moreno –que fue recibido en forma efusiva por la gran mayoría de los presentes– dejó otras deficiones.
La crisis económica mundial
"Nosotros empezamos a tomar las decisiones antes de que el mundo se nos cayera encima. Siempre hubo gobiernos y funcionarios que explicaban lo que pasó, pero nosotros empezamos a tomar decisiones con el tiempo de antelación necesario. Teníamos los instrumentos ordenados para que el impacto sea menor. Porque es obvio que va a haber un impacto de compra del mundo hacia Argentina, como lo que pasa ahora con la industria automotriz con Brasil".
"Esto es como el cuento de los tres chanchitos. Uno construyó su casa de paja, otro la hizo de madera y nosotros la hicimos de cemento. Nuestra casa es segura y va a aguantar el viento que se viene, porque somos serios y responsables".
Las misiones en el exterior
"Por ahí dicen 'Moreno arma misiones de comercio exterior con viajantes'. Y sí, armo misiones de vendedores, porque para conquistar mercados no tengo que mandar muchachos con pañuelos que hagan juego con la corbata, tengo que mandar vendedores".
"El presidente de AGCO, una fábrica de tractores que hasta hace un año y medio sólo importaba y ahora fabrica con insumos argentinos, me informó que vienen de Angola a comprarle 300 tractores argentinos".
La inflación
"Cuando dicen '¿No están preocupados por la inflación?', yo digo: la inflación, la nuestra, que es la oficial, es alta. Ya va a bajar, ordenadamente. Igual, el problema no es ese, el problema es si viene con deflación, como en el 2000".
Precios y mercado interno
"Para que los alimentos estén baratos tenemos un problema con la oligarquía. El 2% de los productores de trigo hacen el 50% del trigo de la Argentina. Si hablamos de concentración, esta se expresa a través de la tenencia de la tierra, por la renta que se llevan. La mitad de la leche, cerca de 12 mil millones de litros por año, está hecha sobre campos alquilados. El precio de la leche tiene que expresar el costo total del producto más la renta de la tierra, que está al alza, porque un modelo exitoso lo que hace es que la hectárea valga más".
"El único motor que está funcionando hoy es el mercado interno, porque los otros cuatros motores, Estados Unidos, Europa, Brasil y China... Yo sigo comprando igual, pero uno de estos motores me compró un 45% menos".
Control de importaciones
"Yo entro a trabajar 6:30 de la mañana y todos los que están conmigo no tienen sexo ni nada, solo laburan, hasta las 11 de la noche. Desde temprano tienen mail, fax, para responder, no hay inconveniente, ustedes pidan y nosotros resolvemos los problemas. Ahora, si el reclamo es 'quiero importar sin exportar'... Y, muchachos... Estamos complicados, entonces. El que tenía un negocio unidireccional, ahora tiene que tener un negocio bidireccional".
El kirchnerismo y los gobiernos anteriores
"Si a la gente el salario le alcanza únicamente para comprar comida, está tranquila, pero triste. Eso fue Menem. Si a la gente no le alcanza ni siquiera para comprar comida, hace lo que tiene que hacer. Eso fue la Alianza. Y cuando a la gente le sobra del salario un mango, después de comprar la comida, va al cine, cambia los zapatos, se va de vacaciones, está feliz. Ese es nuestro gobierno".


Gracias Adri

Guillermo Moreno: "Estamos cerquita de la revolución"

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno participó de una charla organizada por el grupo Maure del ex ministro de Salud porteño Donato Spaccavento, en la que se mostró distendido y se explayó sobre la situación del dólar, el conflicto con los productores agropecuarios por la resolución 125, la nacionalización de YPF y los planes del Gobierno para el futuro.

Guillermo Moreno llegó dos horas tarde, pero la sala estaba llena. Unos doscientos militantes kirchneristas lo aguardaban en la sede que la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) tiene a metros del Congreso Nacional. “Perdón por la demora, me convocó la Presidenta, cosa que no es habitual a esta hora, y tuvimos una conversación que me tomó un poco de tiempo”, se disculpó al ingresar el secretario de Comercio Interior.

En la charla que organizó el grupo Maure, del ex director del Hospital Argerich Donato Spaccavento, Moreno se mostró distendido y se explayó sobre la situación del dólar, el conflicto con los productores agropecuarios por la resolución 125, la nacionalización de YPF y los planes del Gobierno para el futuro.

“Paramos la corrida bancaria del año pasado, que fue una corrida en serio, y no esta estupidez que tenemos ahora”, contestó el funcionario a una de las presentes, que le consultó sobre la relación que el Ejecutivo mantiene con los grupos económicos y las nuevas medidas cambiarias.

“En realidad, nosotros no tenemos dólares. Vos tenías que parar la corrida haciendo la maniobra típica, que era sacar la demanda del mercado, la demanda de la gente. Por eso empezamos a administrar el flujo de las empresas. Para que tengas una idea: 19 empresas explican el 50% del movimiento cambiario de todos los días. Y 120 empresas explican el 80%. Para que entendamos la concentración que hay. Porque nosotros no generamos dólares, lo que hicimos fue parar la demanda un ratito”, relató.

Y luego prosiguió: “Pero después tenías que generar oferta. Y la oferta me la generaron las multinacionales, porque eran las únicas que me la podían generar. La generó Bunge y Born, la generó Cargill, la generó Nidera. Yo sería injusto si te dijera que no fueron y liquidaron”.

El secretario de Comercio Interior también aprovechó la ocasión para recordar la disputa que el oficialismo tuvo en el 2008 con los productores rurales por la resolución 125 sobre las retenciones agropecuarias. “[La discusión acerca de] si la oligarquía existía o no existía, quedó resuelto en la 125, porque la pelea fue con la oligarquía. Finalmente la pelea fue por el precio de los alimentos”. “Y, en realidad, esta pelea sigue”, sostuvo.

Moreno destacó además que en el país “hay un 2% de los productores que concentra el 50% de la producción de trigo”, lo que consideró como parte de “las contradicciones históricas de la Argentina”.

“Quizás ha llegado el momento de avanzar sobre eso. Decimos que estamos unidos y organizados. Por ahora estamos unidos y amontonados. Organizados dependerá de los compañeros. Pero estamos bastante más organizados que en la 125. La verdad que estamos menos organizados de lo que estaba el peronismo en la década del 50 e incluso en los 70. Quizás seamos muchos menos los que heredamos esta doctrina y esta ideología, pero yo creo que nunca estuvimos más cerca”, alentó ante el cerrado aplauso de la concurrencia.

Moreno también aprovechó la ocasión para hacer un análisis de la economía argentina en la que, según explicó, existen dos elementos centrales para articular “una estructura económica que contenga a los 40 millones de argentinos”: la energía y los alimentos.

“El precio del gasoil define finalmente el precio de la leche. La Serenísima hace entre ochenta y cien mil facturas diarias. Hay que moverlas, hay que entregar las mercaderías, hay que cobrarlas. Todo eso se llama logística. Y si la energía define estructuralmente el precio de la logística, entonces, la gran pregunta es: ¿a qué precio de barril de petróleo la Argentina consigue que el conjunto de sus trabajadores trabajen?”, amplió.

En esa ecuación, la expropiación del 51% de las acciones de YPF pasa a jugar un rol fundamental, ya que permitirá que el Estado nacional fije en el mercado interno los precios para los hidrocarburos. “El precio del barril del petróleo define finalmente nuestra tasa de desocupación”, concluyó al respecto.

”Los imperios están distraídos. No hay partido de oposición. No hay partido militar. Están desordenados. Y nosotros somos estos que somos. Pero somos muchos más que ellos. Y encima tenemos un líder. Teniendo líder, sabemos lo que hay que hacer y del otro lado están bastante desordenados. Estamos bastante cerquita de la revolución”, arengó el secretario de Comercio Interior.


Gracias Bet

Tomado del blog http://lageneracionsiguiente.blogspot.com.ar/

Moreno: "Ministro de la Sintonía Fina"

Publicado en iprofesional.com, el artículo que les traigo tiene el raro encanto de contarnos más de lo que dice.
 
Si bien tiene todos los condimentos y análisis gorilas esperados funciona, al oído de un analista avesado, como una catarata de actos fallidos que llevan a poner en duda todos los preconceptos y análisis que aquí y en otros medios se hacen de la gestión del Secretario de Comercio.
 
Me tomo el atrevimiento de copiar textualmente el artículo (incluso su gráfica) porque creo imprescindible su lectura a fin de tomar algunos párrafos y llevarlos a contexto.  En casi todas las construcciones funciona la fórmula del "pero..." lo que lo hace más que interesante por su singularidad.
Decididamente es un artículo para ser leído con un psicoanalista al lado.
 

La persona y el personaje: Guillermo Moreno y el por qué los analistas hablan de la "paradoja" de su eficacia

Es criticado por sus métodos y por cómo piensa la economía. Aun así, despierta "admiración culposa" en varios analistas por su forma de cargarse al hombro una gran cantidad de "mochilas". ¿Por qué piensan que cuanto mejor haga los deberes más perjudicial puede ser para la Argentina?

Por Fernando GutierreziProfesional.com 
 
 
Como los rockeros que, para su propia vergüenza, se sorprenden tarareando un tema de Ricky Martin, o como los intelectuales, que no pueden evitar que el zapping los estacione en el programa de Marcelo Tinelli, los economistas argentinos tienen también su "lado culposo": la admiración que les causa la gestión de Guillermo Moreno.
Una aclaración: esta admiración no significa necesariamente la aprobación de sus métodos, ni mucho menos que estén de acuerdo con su ideología o forma de pensar la economía del país.
Pero sí por su capacidad como funcionario para cargarse una infinidad de "mochilas" que arrastra la economía, en áreas tan diversas que van desde el mercado financiero, la industria, el sector exportador e importador y hasta las distintas actividades vinculadas con los servicios, como por ejemplo la medicina prepaga.
Sus métodos podrán ser criticados hasta el hartazgo. Pero no hay quien deje de admitir que -contra todos los pronósticos- ha logrado frenar la fuga de capitales, llevar el mercado del "blue" a un tamaño ínfimo, pesificar algunos mercados que funcionan en dólares, revertir la tendencia alcista de las tasas de interés, frenar la caída en picada del superávit comercial y acentuar el proceso de sustitución de importaciones en la industria.
Ningún analista se muestra sorprendido, entonces, de que la Presidenta le haya encomendado mayores responsabilidades, encaramándolo en un virtual cargo de "ministro de la Sintonía Fina".
Así -mientras el anecdotario de Moreno se incrementaba con nuevos "aprietes" a banqueros, cambistas, importadores y ejecutivos de petroleras- hasta sus más acérrimos críticos terminaron por admitir que sus métodos rendían resultado, al menos en el corto plazo.
"Será un chapucero para los economistas pero, al mismo tiempo, su valor radica en que combina prepotencia y eficacia en dosis semejantes", apunta el analista Agustín Monteverde.
Y define que, para el modelo K que se impone hoy en día, resulta ser "el hombre indicado en el lugar adecuado", habida cuenta de que combina "intervencionismo discrecional con un industrialismo fatto in casa".
En tanto, el economista Tomás Bulat lo describe así: "Es muy trabajador y honesto. Es un líder capaz de generar militantes comprometidos que trabajan con y para él y, finalmente, hace uso de una franqueza absoluta en sus declaraciones".
Como muchos de sus colegas, Bulat cree que las políticas que aplica son equivocadas y que por eso -aunque parezca paradójico- cuanto mayor sea su eficacia, peores serán los problemas a futuro.
Para el analista, su confianza en las aptitudes de Moreno son también la medida de su escepticismo: "Cuenta con la sencillez de tener objetivos cuantificables y muy simples. Por lo cual en general sus decisiones son de implementación rápida y no se detiene a evaluar posibles daños colaterales".
La actuación del "superfuncionario" que más impresionó fue la capacidad de frenar la corrida cambiaria de fin de año, al punto tal que el Banco Central pasó de vender más de u$s3.000 millones mensuales a convertirse en comprador neto de divisas.
"La corrida sólo comenzó a ceder cuando, hacia diciembre, Moreno irrumpió en la plaza con sus muy convincentes técnicas de persuasión y trabó la fuga de capitales", afirma el consultor Federico Muñoz.
Y agrega: "Con el freno a la sangría y la repatriación forzada de dólares, el Banco Central logró recomponer rápidamente sus reservas y recuperó u$s1.700 millones en menos de un mes".
Y hasta hay quienes se sorprenden de cómo, contra los pronósticos, la restricción en el mercado cambiario no ha afectado las típicas actividades dolarizadas -como el turismo y los negocios inmobiliarios- que comenzaron a pesificar sus operaciones.
El gran objetivo
Por estas horas, Moreno está recibiendo los primeros elogios referidos a la balanza entre exportaciones e importaciones.
Ocurre que, revirtiendo una tendencia al desplome del superávit comercial, sobre fin de año hubo un repunte que ubicó el resultado anual en unos u$s10.000 millones, incluso por encima del objetivo oficial.

Por cierto que esta reversión no se logró mediante un boom exportador, sino producto de los oficios de Moreno en "rebotar" contenedores en los puertos.
Claro que los analistas creen que esa no es, precisamente, una situación para festejar.
Al respecto, el influyente Miguel Bein analiza que la creciente escasez de dólares "requiere un freno a las importaciones que, más allá del evidente ‘éxito' de los últimos meses a costa de faltantes y sustitución forzosa, no es sostenible si no opera al mismo tiempo una desaceleración del crecimiento".
Muy alejado las críticas a su persona, Moreno no sólo no se preocupa por la caída de importaciones sino que cree que es el objetivo a seguir para que "el modelo" siga su curso y se pueda sostener la fuerte demanda interna.
A juzgar por las expresiones de preocupación que hizo la mismísima Unión Industrial Argentina (en gran parte beneficiada por la sustitución de importaciones), la creencia de que se viene un fuerte cierre comercial está bastante extendida.
"Este Gobierno necesita los dólares"
Pero para conocer lo que piensa y hará Moreno, nada mejor que analizar sus propias palabras.

"Las cosas son muy claras. Hay que prepararse para un mundo en crisis. Si el superávit comercial este año es entre u$s10.000 y u$s12.000 millones, el show puede continuar. Si estamos debajo de u$s10.000 millones vamos a estar complicados. Y si llegamos a estar debajo de los u$s6.000 millones, olvídense", señaló el funcionario en una charla con militantes, que trascendió en los medios.
La definición política de Moreno es bien elocuente: "Este Gobierno necesita dólares. Necesitamos el superávit en la balanza comercial para cubrir la balanza de servicios. Y esos dólares sólo se fabrican en un país."
¿Está lejos de alcanzar ese objetivo? Según las proyecciones de los analistas no le será tan fácil llegar a esa cifra.
Por ejemplo, Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica, prevé que rondará apenas los u$s8.000 millones. Y que si no es mayor, será por un motivo que no es para festejar: "El freno en el nivel de la actividad económica, que será evidente en el segundo semestre".
En tanto Jorge Vasconcelos, del Ieral, lo cifra en u$s5.000 millones. Es decir, dentro de lo que Moreno define como la temible zona de "olvídense".

La argumentación es que habrá tres puntos que marcarán la menor "caja" de dólares disponibles.
  • Una menor exportación de granos y derivados (-8%), por la caída de precios y un rinde más bajo de la cosecha.
  • Las menores ventas a Brasil, mercado al que se dirige el 21% de las exportaciones argentinas.
  • El tener que comprar más energía fuera del país, que hará que el déficit se amplíe a u$s5.000 millones.
La paradoja del cierre comercial
Ante esta situación, la pregunta es si volverá a aparecer la ponderada eficacia de Moreno para sacar al Gobierno de varios focos de crisis, aparentemente insuperables.
Y es ahí donde aparece la mayor paradoja: cuanta mayor es la confianza hacia su persona -sustentada en su capacidad para "inflar" el superávit comercial- mayor es el temor por los "daños colaterales" que podría infringirle a la Argentina a futuro.
"Pensar un país que quiera producir sin poder importar resulta imposible. Muchos de los bienes que vendemos al mundo tienen componentes traídos de afuera. El actual esquema induce a errores, como que el sector industrial demore la entrega de un producto terminado por la falta de un pequeño repuesto", argumenta Abel Viglione, economista de la Fundación FIEL.
En este contexto, esa es la mayor limitación que los analistas le ven en la política de la "mano dura".
Es decir, por más que Moreno les exija a los empresarios que intensifiquen sus inversiones -como moneda de "pago" por la protección que les brinda el Gobierno ante lo importado- hay siempre una parte de esa inversión que supone más importaciones.
Y dicha parte no es menor: los bienes de capital y las piezas de maquinarias representaron un 40% de las compras al mundo en 2011. En cambio, los bienes de consumo final apenas representan un 11 por ciento.
En otras palabras, aun si Moreno se propusiera un cierre completo de las fronteras para estos artículos de consumo, el resultado sobre el saldo sería apenas marginal.
Cabe, en los planes del Gobierno, otra posibilidad: que se fabriquen dentro del país las maquinarias y bienes de capital que hoy se importan. Pero hay amplio escepticismo en el sentido de que la habilidad de Moreno llegue tan lejos.
Martín Rapetti, economista del CEDES, admite que en algunos sectores, como autopartes, "hay cierto margen" para sustituir importaciones por producción local. "Pero hay cosas, como los chips, que son imposibles de reemplazar".
Por su parte, Milagros Gismondi, economista jefe del Estudio Ferreres, aporta cifras elocuentes: "En los vehículos y en los instrumentos ópticos, las partes importadas llegan al 70%. Además, suponiendo que sí pudieran fabricarse localmente, resultarían más caras que las importadas e impactarían en la inflación".
Una escalada represiva
En conclusión, se entiende la "sensación vergonzante" que despierta la admiración por Moreno. Los economistas saben que esa eficiencia tiene una cara oculta: la falta de una política sostenible.
"Ningún empresario serio, nacional o extranjero, invierte en una empresa que se beneficia por trabas a las importaciones que no responden a una estrategia coherente y de largo plazo. Simplemente, porque no tiene ninguna garantía de que esa restricción no sea levantada cuando desaparezca la emergencia cambiaria", argumenta Javier González Fraga, en su doble condición de economista y ex empresario del rubro lácteo.
En la misma línea, desde el sector financiero, Claudio Maulhardt, administrador de los fondos de inversión Galileo hace un sombrío pronóstico: "Se ha dotado de poderes plenos al experto en 'aprietes' Guillermo Moreno, cuya aparente eficacia en las batallas de corto plazo preludian una ominosa derrota en la guerra".
Pero eso no es lo peor: hay quienes anticipan que la "Moreno-dependencia" se hará mayor, obligando a controles cada vez más duros y diseminados a muchos más sectores de actividad.
Así lo resume Muñoz: "El Gobierno se está internando en un callejón sin salida en el que, para mantener el equilibrio de las cuentas externas, se verá forzado a redoblar permanentemente sus apuestas represivas. Nos encaminamos a una escalada de tensión que llegará tan alto como Moreno quiera y la sociedad tolere".

Arma mortal 5

Digo yo, luego de leer varias veces el informe, ¿Moreno, es bueno o malo para el pueblo argentino?
 

Guillermo Moreno: el arma letal de Argentina


Financial Times – Inglaterra (Beyondbrics) – Autor: Jude Webber – Argentina está manejando una nueva arma en su lucha para controlar la tasa del mercado negro de cambio que se ha disparado al 17 por ciento superior a la tasa oficial en los últimos días en medio de un control estricto de nuevas divisas y temores de devaluación.
Es la misma – más contundente – arma que el gobierno ha desplegado en el pasado para tratar de frenar el aumento de precios de los alimentos y de proveer gas a las fábricas, para sofocar alzas del precio de la gasolina y para bloquear las importaciones. Su nombre: Guillermo Moreno.

Moreno, belicoso Secretario de comercio interior de Argentina, se informa que le dijo a un banquero clave el viernes: “Tiene 72 horas para llevar el paralelo (tasa de dólar) a 4,50 pesos. Dígale a todos lo que quiero”.

Argentina ha estado sacrificando reservas del banco central para mantener su tipo de cambio en torno a 4,27 pesos en medio de la sensación generalizada de que el peso es demasiado caro en los niveles actuales y se dirige a una caída, haciendo al dólar – refugio favorito de los argentinos – atractivo. Las reservas del banco central han caído casi un 10 por ciento desde julio, nota Morgan Stanley.

Las nuevas reglas que requieren la aprobación previa de la Agencia Tributaria para cualquier compra en dólares sólo intensificaron las sospechas de muchos argentinos que no deben apostar por la moneda, y llevó a la gente a correr a retirar, en menos de dos semanas, la mitad de lo que habían depositado en dólares en los bancos durante todo el año. El banco central se vio obligado a liberar los requisitos de reserva para asegurar que los bancos tuvieran suficientes dólares.

Moreno no tiene ninguna receta mágica o incluso políticas particulares. Pero, en general, lo que él dice, se hace.

Su metodología es la intimidación – se ha rumoreado en el pasado llevó un arma y tomó guantes de boxeo en una reunión de accionistas de una empresa clave de papel para los principales periódicos en la que el estado tiene una gran participación para intentar demostrar quién era el jefe. Y él ha impuesto a economistas del sector privado multas por estimar la inflación por encima de manera de los datos de estadísticas oficiales. Se le ha descrito como ministro de Economía de Argentina de facto y muchos empresarios prefieren el silencio a cruzarse con él; tal vez recordando a Martín Lousteau, ex ministro de Economía, quien lo desafió por los aranceles a las exportaciones agrícolas. Moreno fue visto en un evento pasándose los dedos por el cuello, indicando que Lousteau estaba jugando un juego fatal: el ministro de hecho perdió su trabajo, mientras que Moreno ha estado viento en popa.

El tiempo corre, sin embargo. Si bien Argentina no tiene una crisis de balanza de pago y no está muy endeudada, hay señales de alerta que emanan de su economía. El superávit primario, que es observado cuidadosamente como un indicador de salud económica del país, se desplomó 86 por ciento año tras año, en septiembre a 449m pesos, pero la balanza comercial, que se ha ido reduciendo rápidamente, creció un 30 por ciento año a año en octubre.

La inflación requiere atención: se cree que el gobierno ha estado manipulando los datos desde el año 2007, y los consultores privados (que han sido multados por Moreno y ahora emitieron datos bajo los auspicios del Congreso) reconocen que llegó al 1,49 por ciento en octubre y que fue más de un 23 por ciento en los últimos 12 meses.

El analista de Morgan Stanley Daniel Volberg dice que la reciente turbulencia “se debe principalmente a una cuestión de confianza”. Él sostiene que la apreciación real del peso (provocado por la inflación superando la apreciación del peso nominal de 7 a 10 por ciento) es insostenible, mientras que los controles de capital podrían aumentar las expectativas de una devaluación y han alimentado la preocupación de que Argentina podría implementar un régimen de tipo de cambio múltiple, con una tasa para las exportaciones agrícolas y una más débil para la industria y otros sectores. Él escribió en una nota de investigación:

SIN EMBARGO, SOSPECHAMOS QUE EN CASO DE APLICARSE, ESTA POLÍTICA ALTERNATIVA PUEDE CREAR SIGNIFICATIVAS DISLOCACIONES EN EL MERCADO COMO INCERTIDUMBRE SOBRE LAS POLÍTICAS Y LA NECESIDAD DE PRESERVAR LOS AHORROS PUEDE INCITAR A MÁS DOLARIZACIÓN GENERALIZADA Y AUMENTAR SIGNIFICATIVAMENTE EL RIESGO DE UN ATERRIZAJE FORZOSO.

Pero los economistas argentinos Bein & Asociados sugirieron en una que el pánico del dólar puede estar decreciendo.

HOY, CON LA LLAMADA TASA ALCANZANDO EL 17 POR CIENTO, LOS DÓLARES DE LOS EXPORTADORES APARECIERON. EN ESTA SITUACIÓN, EL PRECIO DEL DÓLAR OFICIAL SE REDUJO CASI SIN LA INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL DE 4.279 A 4.271, EL DÓLAR PARALELO SE COTIZABA A 4,73 Y LA TASA IMPLÍCITA EN OPERACIONES EN “CONTADO CON LIQUIDACIÓN” (SEGÚN EL CUAL LOS ACTIVOS SON ADQUIRIDOS LOCALMENTE EN PESOS Y SE VENDEN EN EL EXTRANJERO EN DÓLARES) A 4.69… MANTENEMOS NUESTRA ESTIMACIÓN DE UNA TASA DE CAMBIO OFICIAL PROMEDIO EN DICIEMBRE A LAS 4.35.

El gobierno, sin duda, lo toma como un signo de la eficacia de su nueva arma monetaria. Aunque Moreno ha dicho que espera dejar el gobierno en el nuevo mandato de Fernández, a partir del 10 de diciembre, eso parece muy poco probable.

Financial Times – Inglaterra (Beyondbrics) – Autor: Jude Webber

Por D. Garfagnoli

Que parezca un accidente

Solo quiero decir una cosa.  

Hablar de cotización del dólar paralelo o "Blue", es exactamente lo mismo que comentar la tarifa de un sicario por cortale la oreja o matar a un enemigo. 

Si tus ingresos son genuinos y legales, si pagás lo que corresponde por ellos al fisco, nada te impide que los conviertas a la moneda que fuera. Pero en esta argentina dominada por un discurso falaz, donde un momotributista tiene un Audi A5, un multimedios con posición dominante se niega a cumplir con una ley promulgada hace dos años por ambas cámaras legislativas o aumenta tarifas de servicios de cable, en clara contravención con normativas vigentes, o miente descarada y continuamente, pero tenemos que escuchar a diario a sus voceros reclamar por libertad de prensa y las virtudes perdidas en vaya a saber que rincón de Trulalá. O sea, nos dan vuelta las cosas y uno se termina planteando seriamente si le cabe alguna culpa de ser honesto, de vivir de su sueldo y de ser feliz.  

Al final ni el fin del mundo era cierto.

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