DEMASDEMASIADO PROGRE PARAm MACRI

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes”
Juan Domingo Perón

"EL PERONISMO NO SE APRENDE NI SE PROCLAMA, SE COMPRENDE Y SE SIENTE"
EVITA


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Somos lo que odiás

Porque empezamos molestando solamente, nos subestimaste, grupito de pendejos cooptados, giles que se comieron un discurso, aislados desubicados de la historia. 
Que garrón que te comiste, che. Miraste la superficie, viste chatura a la que que estás acostumbrado en tu planicie sojera, cuadratura homogénea como tu pensamiento, le apuntaste al cura y le pegaste al campanario. Tu torcida y derechosa mira te nubla, mirás desde un prisma corporativo que te distorsiona la realidad, pensaste que tu micromundo era EL mundo, pensaste que nuestro micromundo era eso: micro.  
No pudiste ver las raices que solventan este movimiento, no te diste cuenta que ya no eras dueño de todas las cosas, no te avivaste que recuperamos la subjetividad que se robó tu mirada Mitrista de la historia. Si hasta te habremos parecido simpáticos, como a los Yankis le parecieron simpáticos los Barbudos Cubanos, fuimos el huevo EN la serpiente, te envenenamos de Bien, te sacudiste la careta y quedaste desnudo. 
Tu falsa opereta republicana que hace masturbarse a Leuco en su ego se cayó. Y nosotros seguimos con la nuestra, siempre militando, cantando, alegres, caminando, creciendo, incomodandote. Pero incomodandote no como Calle 13, nosotros venimos a correrte, en el pequeño espacio que dejaste entre tus torres de marfil hicimos lugar a empujones, porque así somos: como un grandote culón que se acomoda en tu butaca, te corriste y refunfuñaste como vieja de Recoleta y nosotros nos cagamos de risa y movimos más el culo. 
Somos lo que odiás, somos todo eso, ojo que nosotros no te odiamos eh!! 
Cómo te vamos a odiar si hacemos todo con alegría ( otra palabrita que odias), si hasta cuando lloramos a Néstor no dejamos de cantar. Somos eso que odias porque somos incorrectos, negros, quilomberos, del Conurbano y para colmo... Peronistas. 
Parece a propósito pero no. 
Disculpá que sigamos haciendo ruido, es que estamos corriendo las mesas porque pintó el bailongo.
Facundo Mirra
Milita en movimiento bicentenario lanus, en Kolina

Otra mirada de la marha del 24 de Marzo por E. de la Serna

Como siempre que puedo, fui el pasado 24 de marzo a la Plaza de Mayo a «festejar» un nuevo aniversario del golpe genocida.

Y conscientemnte digo "festejar", no porque sea motivo de "fiesta" el golpe, sino porque es "fiesta" el encuentro popular. Cuando la gente / el pueblo se encuentra, festeja. Y eso se vio muy claramente en la marcha.

Señalo tres cositas que me llamaron la atención:

  1. La escasísima concurrencia en la columna del PC. A pesar que tenía en primera fila a Camila Vallejos, no juntaron demasiada gente (apenas unos pocos más que el Partido Humanista). Además, alguien debería contarle a Camila que el PC argentino es muy diferente al PC chileno. Y que la cercanía del PC con el Golpe también merecería del Partido una autocrítica como la que pretenden -con razón- de la Iglesia.
  2.   La impresionante cantidad de jóvenes. Jóvenes que no habían nacido ni siquiera al volver la democracia. Me llenó de alegría y esperanza esa participación, y alienta mucho la convicción del "nunca más":
  3.  El impresionante "malhumor" de muchos grupos de izquierda. Recuerdo con cariño al teólogo de la liberación Camilo Maccise, recientemente fallecido que decía que "las virtudes teologales no son tres, sino cuatro: fe, esperanza, caridad y sentido del humor". ¡Por Dios! muchos parecen creer que el malhumor es una virtud de la militancia y -además- parecen querer inculcársela al resto. ¡Qué diferencia con otras columnas -además, mucho más numerosas- donde reinaba la alegría (y vuelvo al tema de la fiesta). Obviamente nada hay para festejar que haya ocurrido el golpe, y todo el terror que vino a continuación gracias a la "incentivación" de los grupos económicos y la bendición de manos episcopales. Pero que el pueblo se junte para gritar "nunca más" y que festeje el encuentro es algo que se vio en la plaza.

Abrazo militante

Gracias Ricardo
 

Imberbes

Uno muchas veces lee los diarios y sin saber porqué omite algunos artículos.  Por suerte uno tiene amigos y compañeros que son un poco más lúcidos y nos lo hacen notar cuando nos dicen: ¿leiste ésto?.  Gran nota de opinión en Página de ayer del diputado Mario Oporto.
Gracias Lanchita

Desde hace un tiempo, algunos medios gráficos y cierta literatura se vienen ocupando de la relación entre juventud y política, en general, y de algunos grupos u organizaciones, en particular. La Cámpora despierta, entre ellos, una consideración especial. La mayoría de estos artículos o ensayos se inclina por denostar la participación de los “jóvenes oficialistas”, sea como funcionarios de importancia o militantes rasos. Por omisión, debemos creer que las críticas no se extienden a las juventudes opositoras, ni a los que eligen la apatía o la indiferencia.

Se trata de un sentimiento antijuvenil, cuyo discurso anida en ciertas tradiciones conservadoras que siempre despreciaron la presencia cuestionadora de la juventud y, en muchos casos, reprimieron su avance. Es una antigua historia de sospechas hacia las nuevas generaciones que salen a cazar utopías o pretenden tomar el cielo por asalto. Una saga que tiene sus versiones más contemporáneas en los movimientos latinoamericanos de reforma universitaria iniciados en Córdoba en 1918; las manifestaciones en París en 1968; el Cordobazo de 1969; la militancia juvenil de los ’70 o las luchas estudiantiles que tienen en la noche de La Plata del 16 de septiembre de 1976 su símbolo, sólo por dar algunos ejemplos conocidos. En todos los casos, se interpelaba a la realidad social y se disputaba poder. El poder: ésa parece ser la cuestión. Los comentaristas conservadores destacan en sus escritos que el “problema” de La Cámpora es que es una agrupación con poder, como si ellos escribieran desde el ostracismo de un blog personal o desde un espacio mediático que renuncia a tener poder o a favorecer a quienes les conviene que lo conserven. Las organizaciones juveniles del peronismo, por supuesto, disputan poder. ¿Qué sería de la política sin la tensión que implica esa disputa? Una disciplina inanimada. Pero, además, ¿qué sector político no sostiene un poder contra otro? La juventud del PRO, de apariencia inocente, también se posiciona contra las reformas kirchneristas que afectan a las fuerzas conservadoras y, además, trata de imponer allí donde quepa su vecinalismo antilatinoamericano. No hay que poner el grito en el cielo por eso sino discutir ideas sobre la disputa de poder.

Quienes cuestionan a los jóvenes que a partir del kirchnerismo irrumpieron en la arena política, no parecen recordar que la historia tiene una larga lista en la que la intensidad de la juventud y la responsabilidad de la práctica política no se han excluido. Mariano Moreno vivió sólo 33 años, lo mismo que Eva Duarte. Manuel Belgrano fue secretario perpetuo del Consulado a los 24. A los 34, San Martín regresó a su Patria con la misión de liberarla. Julio Argentino Roca fue ministro de Guerra y Marina a los 34 y presidente a los 37. Antonio Cafiero fue ministro de Perón a los 29. Los actuales jóvenes legisladores pueden registrar que Alfredo Palacios fue diputado nacional a los 25, John William Cooke a los 26, Raúl Alfonsín a los 34 y Arturo Frondizi a los 38. Sólo algunos ejemplos. ¿Cuál sería, según el juicio de los opinadores antijuveniles, la frontera a partir de la cual ya no se es “imberbe”?

Pero si hay una paradoja en esta cruzada que no le reclama a la juventud otra cosa que no sea “tomar distancia” del poder –que cante, que baile, que mire, pero que se aleje del mundo de las decisiones–, reside en las historias personales de los fundadores de los dos diarios más grandes de la Argentina. Es sorprendente que editorialistas de La Nación y Clarín, por lo tanto sus voces más institucionalizadas, no hayan reparado en este hecho. Bartolomé Mitre fue ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Estado de Buenos Aires con 31 años, presidente de la Legislatura de Buenos Aires a los 34, gobernador de Buenos Aires a los 39 y presidente de la Nación a los 41, la edad del actual viceministro de Economía, Axel Kicillof, doctorado universitario y de destacada trayectoria académica. La escena se completa: Roberto Noble fue diputado a los 28 años, vicepresidente de la Cámara de Diputados a los 29 y ministro de Gobierno bonaerense a los 34. A los 43, en una edad comparable a la de Mariano Recalde, tuvo el capital suficiente para fundar Clarín.

Considerar que la juventud que se organiza para apoyar a la Presidenta y el proyecto que lidera es un generalato de inexpertos que embauca y adoctrina perversamente a una “masa boba” es un modo oscuro de entender las culturas juveniles, sus manifestaciones artísticas, su inclinación por absorber las teorías que revolucionaron el pensamiento, su vínculo con las movilizaciones sociales, su interés por la historia nacional y el destino del continente, sus modos soberanos de manifestarse y su vocación por asumir compromisos de gestión y conducción del Estado.


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Llora, llora la derecha....

Espectacular discurso. Recomiendo escuchar desde el minuto 10 más o menos.

Solo rescaté algunas frases que me parecieron brillantes en distintas partes del discurso, en el que además de su parte formal, que fue el anuncio del lanzamiento del Plan Nacional de Igualdad Cultural, hizo una reivindicación de las agrupaciones juveniles que nos dejó a todos los presentes, llenos.  Hoy la Presidenta estaba de muy buen humor y lo supo transmitir.

"No se puede querer lo que no se conoce y no se puede defender lo que no se quiere".

"Cuando desde la derecha te acusan de marxista y de la presunta izquierda revolucionaria te acusan de ser de derecha éste es el certificado de peronista consumado hecho y derecho".

"En otra época darían miedo, ahora dan pena"

Y la última: "Néstor se fue con 60 años y era muchoo más joven que cuando lo conocí."


El texto del discurso completo AQUI

9 de Agosto a las 19 hs

Este martes 9 de Agosto a las 19 hs

Plaza Houssay
La Universidad con Cristina
Habla  Amado Boudou

Banda invitada: La Mancha de Rolando


¡TODA LA JUVENTUD PRESENTE !!
REVENTEMOS LA PLAZA DE ALEGRIA Y PASIÓN,
TODOS CON CRISTINA2011
http://www.launiversidadconcfk.com.ar/


Imberbes

Juventud que no embiste…

Por Fabián Rodríguez

Los jóvenes que integran las listas legislativas del Frente Para la Victoria no nacieron de un repollo: son producto de la experiencia política adquirida al calor del desarrollo del kirchnerismo. El presidente del bloque de diputados del Partido Peronista en 1946, John William Cooke, asumió su banca con la misma edad que hoy tiene Facundo Moyano: 26 años.
El año pasado escribíamos en esta misma columna que a la hora del armado de las listas legislativas, la verdadera disputa que se iba a dar al interior del peronismo (y por ende, del Frente Para la Victoria) era la que tenía como protagonistas a los Intendentes del Conurbano y a la Confederación General del Trabajo.

Decíamos en aquella oportunidad, que la CGT seguramente iría en busca de la recuperación del recordado “tercio sindical” en las listas peronistas, perdido a manos del “aparato” pejotista cuando confluyeron dos hechos muy característicos del neoliberalismo que gobernó a nuestro país desde fines de la década del ‘80: la derrota política del Movimiento Obrero Organizado (junto con la claudicación de varios de sus líderes) y la conversión del peronismo como movimiento de masas devenido en maquinaria electoral.

Esos dos acontecimientos se encuentran asociados uno al otro, y en buena medida también formaron parte de las causales que llevaron a la Argentina a la situación que desembocó en la crisis de diciembre de 2001 y la posterior debacle durante el año 2002.

Cuando el 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner se hizo cargo de la Presidencia de la Nación, estas dos situaciones comenzaron a revertirse. Con la reapertura de las negociaciones paritarias, el Movimiento Obrero comenzó una lenta recuperación que hoy en día se puede palpar en los niveles de movilización y concientización que se han ido adquiriendo, manifestados en fenómenos políticos sin precedentes en las últimas décadas, como el que por ejemplo expresa la Juventud Sindical.

Al mismo tiempo, se empezó a llenar de contenido al Partido Justicialista, no solo retomando las viejas banderas históricas del peronismo a través de la gestión de gobierno, sino que también se lo involucró en luchas que hasta ese momento no figuraban en la agenda “institucional” del justicialismo: una de ellas fue la demanda activa de Juicio y Castigo a los responsables del genocidio cometido por la última Dictadura militar (sí de algunos de sus dirigentes, pero no del Partido como organización).

Después de dos gobiernos kirchneristas y de completado todo este proceso de recuperación de las estructuras partidarias y sindicales del peronismo, esta era una oportunidad casi única para comprobar hacia cuál de los dos lugares se inclinaba la balanza… Pero se nos murió Néstor, y a partir de ese momento se abrió un nuevo proceso político en el cual no se consolidó ninguno de los dos sectores del peronismo que mencionábamos anteriormente, sino que llegó la irrupción definitiva de otro actor político que ya venía pidiendo pista desde hacía un par de años: la Juventud.

En efecto, la muerte de Néstor produjo un fenómeno que solo aquellos que formábamos parte de él podíamos saber que de un momento a otro sucedería. Lo que generó la ausencia física del conductor político del kirchnerismo fue acelerar los tiempos, pero quienes desde hace un tiempo veníamos trabajando, desde diferentes ámbitos, en la consolidación de un nuevo sujeto político que se constituyera en superador de las anteriores experiencias de la juventudes políticas en la Argentina, sabíamos que el fenómeno estaba latente.

Después de aquel 27 de octubre de 2010, una de las pocas certezas que arrojaba el comienzo de esta nueva etapa era el hecho de la falta de reelección para la Presidenta de la Nación (conductora indiscutible del proyecto político y del modelo de gestión del país). Entonces, caía de maduro que la mejor manera de garantizar la continuidad de un proceso histórico que nunca planteó agotarse en apenas un par de períodos de gobierno, era otorgarle a esa juventud la posibilidad de tener mayor protagonismo institucional.

Quién no haya advertido esto es porque estaba mirando otro canal o, lo que es peor, porque estaba demasiado ocupado en cultivar un ombliguismo que no tiene nada que ver con el proyecto colectivo que dice defender.
Los jóvenes que integran las listas legislativas del Frente Para la Victoria no nacieron de un repollo: son producto de la experiencia política que han ido adquiriendo al calor del desarrollo del kirchnerismo. En muchos casos, incluso, se trata de militantes que vienen caminando la arena política desde épocas en las que esta era un desierto.

En la Provincia de Buenos Aires, la lista de diputados nacionales del FPV contiene a cinco candidatos menores de 35 años en los veinte primeros lugares (la cantidad que, a priori, se supone podrían resultar electos). Dos de ellos pertenecen a la conducción nacional de La Cámpora (Eduardo De Pedro y Mayra Mendoza); uno a la Juventud Sindical (Facundo Moyano); otro al Movimiento Evita (Leonardo Grosso), mientras que el quinto forma parte de H.I.J.O.S (el nieto recuperado N° 75, Horacio Pietragalla).

Los nombres y las razones son contundentes. Quien pretenda cuestionar los lugares que ocupan estos jóvenes utilizando como pretexto una supuesta “falta de experiencia”, ostenta tal desconocimiento de la historia del peronismo que francamente debería ponerlos a reflexionar acerca de lo que están haciendo.

En 1946, las espadas más importantes que Juan Domingo Perón llevó al Congreso de la Nación promediaban los 37-38 años de edad. Algunos ejemplos:
Héctor Cámpora asumió su banca con 37 años, y dos años después, en 1948, asumió la Presidencia de la Cámara de Diputados con apenas 39 años.
Joaquín Díaz de Vivar, un correntino que fue vicepresidente de la Cámara de Diputados tenía 38 años.
Andrés Framini, el histórico dirigente de la Asociación Obrera Textil, asumió su escaño con 32 años.
Otro sindicalista, Eduardo Vuletich (Farmacia), tenía 38 años cuando juró como diputado.
Pero, sin dudas, la frutilla del postre es quien fuera presidente del bloque de diputados del Partido Peronista en la Cámara Baja, John William Cooke, que asumió su banca con la misma edad que hoy tiene Facundo Moyano: 26 años.

Por otra parte, la presencia de los jóvenes en las listas para la legislatura bonaerense, donde La Cámpora y la Juventud Peronista prácticamente se aseguraron la obtención de cuatro diputados y dos senadores, obedece a una reivindicación histórica hacia los jóvenes que tanto le han dado a este peronismo que durante años solamente se acordó de ellos al momento de hacer campañas publicitarias de dudoso gusto (¿Se acuerdan de Fleco y Male? ¿Prefieren eso?).

Actualmente, en la Provincia de Buenos Aires hay solamente dos legisladores/as peronistas, sobre un total de 57 (36 diputados y 21 senadores), que tienen menos de 40 años. Quien sea capaz de defender esta situación, que hable ahora o calle para siempre.

Ya no se trata de tirar a los viejos por la ventana, sino de fortalecer al Proyecto que encabeza la Presidenta de la Nación con unos de los sectores más dinámicos que tiene hoy por hoy ese sistema político que se llama peronismo.

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No habría que contestarle?..... por Eduardo de la Serna

Me han sugerido de alguna manera que conteste a lo que dice Grondona sobre Carlos Mugica.
Y en realidad, dudo en hacerlo...

Dudo, porque responder supondría que se "preguntó", cosa que no ocurre; dudo porque a lo mejor me falten datos...
No leo La Nación, por una cosa que se llama "salud mental"; y -si la leyera- no leería a Grondona. Me molesta (es algo personal) la gente que se cree más inteligende de lo que es, la que cree que está enseñando y el mundo debería estarle agradecido; me molesta la gente que sólo afirma y no tiene preguntas...
Pero mirando el artículo me llaman la atención algunas cosas, y quiero comentarlas. Para empezar, creo que ese señor es un irrespetuoso y un maleducado.
No creo que nadie le haya dado derecho a llamar "Hebe" a Hebe, no creo que Hebe le haya dado esa confianza;
No creo que tenga derecho a hablar de la democracia; nadie le dio esa otra confianza. Un honorable golpista o golpófilo debería lavarse la boca antes de hablar de la democracia;
No creo que tenga ningún derecho a hablar con el irrespeto (y paternalismo insufrible y patético) de la juventud, como si fuera una masa amorfa y fácilmente manipulable que necesita ser orientada y educada por los papás (como él, claro);
No creo que tenga ninguna autoridad para recordarnos la teoría de los dos demonios haciendo memoria de Sudáfrica, y memoria muy parcial, por cierto;
No creo que tenga derecho a hablar de Carlos Mugica. Sencillamente ni de nombrarlo siquiera. No soy una autoridad para hablar de "Carlos", pero tengo serias dudas que sea verdad eso de "honrarnos con su amistad". Ahora resulta que era amigo... Dudo que los villeros lo hayan visto alguna vez en la 31 visitando a su amigo, como sí hicieron Chunchuna, Marilina, por ejemplo; sí puedo decir que nunca lo vi en una misa en homenaje a Carlos, y creo haber faltado a muy pocas en estos 37 años. Dudo que Carlos ignorara que el hijo del "señor" Grondona es socio del hijo de Martinez de Hoz, con quien Carlos tuvo una memorable pelea en la Universidad de El Salvador; que Carlos ignorara los apoyos del "señor" Grondona a los golpes de estado, como el de Onganía que con tanta claridad profética Carlos denunció.
En realidad, creo que ese señor Grondona es un irrespetuoso, y debería lavarse la boca antes de hablar. Antes de mencionar palabras como Carlos Mugica, como democracia, como juventud, como Hebe... Debería lavarse la boca, aunque dudo que sea fácil que deje de tener su pestilente mal aliento, después de más de 50 años de estar en la vereda de enfrente de todas las causas que Hebe, Mugica, la juventud y tantos y tantas defendieron.
Es por eso que decido no contestarle, simplemente comento, simplemente me sigue pareciendo una persona despreciable. Sólo me queda agradecerle darme nuevos motivos para no leer La Nación, mal que le pese a Beatiz Sarlo.
Eduardo de la Serna
Gracias Ricardo

Hablar con Moreno es una maestría en management argentino

Un Moreno de entrecasa

Una nota distinta de La Nación,  como neutral.  Con algunos razgos de incomodidad en el escriba pero dejando entrever un perfil que pocos conocen del Secretario de Comercio.

Arenga de Moreno a jóvenes: la revolución está cerca

Como siempre, el militante entró parco, prepotente. Lo miraban, admirados y expectantes, unos 50 jóvenes recién llegados al peronismo. Esos a los que Cristina Kirchner promete darles relevancia y vuelo.
El militante era el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que hacía las veces de anfitrión en el microcine del Ministerio de Economía. No estaba el dueño de casa, Amado Boudou. Fue el lunes pasado.
Hay que ver a Moreno en su versión menos teatral, que es la que muestra puertas adentro, lejos de esos empresarios cuyas piernas tiemblan ante su presencia y cuyas lenguas suelen jactarse después, entre pares. "Hablé con Guille", exhiben. Hablar con Moreno es una maestría en management argentino. Pero allí, en la intimidad partidaria, el secretario eligió la frase más elocuente de su viejo repertorio para entusiasmar a todos. "Estamos a muy poco de alcanzar la revolución", arengó.
Se fue aflojando. Hizo chistes y, Moreno al fin, repartió ironías hacia destinatarios ausentes. En realidad, terminó hablando más de política que de economía. Se explayó, por ejemplo, sobre qué entendía él por revolución: "Que el pueblo esté feliz".
Que tuviera (en este orden) primero para comer y después unos manguitos "para el telo, para el cine, acceso a la vivienda".
Todo eso, agregó, había sido un objetivo de su generación. Una meta que, en realidad, se debía considerar ahora de bajo vuelo.
Les encomendaba a ellos, entonces, la nueva generación, pretensiones más altas. Es necesario trabajar para la revolución y continuarla. Fueron sus conceptos del final. Momentos antes había criticado a empresarios. Al banquero Jorge Brito, de buena relación con la Casa Rosada. A Héctor Magnetto, CEO del grupo Clarín, con quien se mostró más duro y a quien le atribuyó infinidad de conspiraciones porque, dijo, "sabe perfectamente" que si continuara el Gobierno iría preso por crímenes de lesa humanidad por el caso Papel Prensa. Según Moreno, hay que estar muy atento con esas jugadas corporativas: un error puede pagarse muy caro. Puso como ejemplo la suba del euro a fines de abril, cuando llegó a 6,16 pesos, o los últimos intentos por aumentar el precio de los medicamentos.
Parte de estos artificios, describió, fueron fogoneados por Magnetto. Recordó el conflicto por la resolución 125. Contó que, como compañero dentro del Gobierno, le había aconsejado a Martín Lousteau encarar antes un proyecto en el sector privado para ganar experiencia, porquetodo funcionario debe tenerla. Lousteau, que entonces se definía públicamente como amigo del secretario, le contestó que él la había obtenido como presidente del Banco Provincia. Respuesta de Moreno, dueño de la ferretería mayorista Distribuidora América: "No sirve".
En realidad, él está convencido de que aquella pelea con el sector rural no está terminada. Porque, entre otros motivos, hay que profundizar el modelo y dar batalla para subir las retenciones. Eso, razonó, servirá para invertir parte de esa renta en "industria complementaria" exportable a la región y a mercados diversos. Porque nunca es bueno, agregó, depender de un solo mercado.
Una vez conseguido este objetivo, proyectó, se deberá diversificar la producción agropecuaria y no quedarse sólo en la soja, que no genera tanta mano de obra y puede provocar, y lo hizo, pobreza en el interior.
La descripción fluía entre anécdotas, bromas y acusaciones. Hizo un compendio de aprietes, amenazas y propuestas de sobornos que dice haber recibido. Cargó contra el consignatario y productor Ignacio Gómez Alzaga, vicepresidente del Mercado de Liniers, a quien acusó de haberle deslizado, alguna vez, que el sector agropecuario había acelerado el fin de algunos gobiernos en la Argentina. Moreno dice haberle dado la razón e incluso aceptado la posibilidad de que esa historia pudiera repetirse. Pero también que le advirtió que, en ese caso, él iría personalmente a buscarlo desde el llano.
El soldado nunca olvida. Dijo recordar, por ejemplo, que Carlos Oliva Funes, ex dueño del frigorífico Swift (hoy brasileño), aceptaba siempre sus condiciones y después hacía lo contrario. Y que por eso había tenido que amenazarlo con la ley de abastecimiento.
También criticó a Alberto Fernández y soltó ironías y dudas, sin nombrarlos, acerca de miembros del actual Gabinete.
Según él, conviene esperar a que ciertos ministros anden un tiempo antes de sacar la conclusión de que trabajan a favor del proyecto. El viejo asunto de las lealtades, que Moreno cuida como nadie.
Por eso no soporta a Graciela Bevacqua, la ex directora del Indec cuyo desplazamiento desencadenó la crisis en el organismo.
Contó entonces, casi producto por producto, los componentes de la canasta que medía la ahora multada consultora estadística. En la economía, la materia sobre la que se graduó en la UADE, sólo se adentró al referirse a los 90, década de la que formó parte en los comienzos como funcionario de Carlos Grosso. Cuestionó entonces el endeudamiento, la "invasión" de productos extranjeros que "acabaron con la industria nacional", una supuesta falta de competencia, la "oligopolización de las empresas", los despidos, el desempleo "que llevó a la pobreza" y lo que definió como la absorción de firmas nacionales de parte de extranjeras (N de la R: una tendencia que, en rigor, según el ranking de la revista Mercado, se acrecentó desde 2002 hasta hoy).
Los despidió con mayor calidez que la que había mostrado en el comienzo. Y les dejó un mensaje que, leído así, resultará alentador para dirigentes como Axel Kicillof o Iván Heyn, designados representantes de la Anses en los directorios de Techint y Aluar: a partir del próximo período kirchnerista, que da por descontado, funcionarios como él tendrán que empezar a dejarle espacio a la siguiente generación. Algunos de cuyos miembros salían, el lunes pasado, maravillados con los conceptos del gran pedagogo.
folivera@lanacion.com.ar

BARCELONA

La tapa de mañana es más que propicia para tanto pavote dando charlas y seminarios de como, estos sanguinarios émulos de Dráculas, sedientos de poder y sangre, sin miramientos por nada ni por nadie, arremeten contra los anquilosados escritorios plagados de no menos anquilosados burócratas.
Uno, medio cuestionado, pero que la sabe lunga, no hace mucho me dijo, "nosotros ya cumplimos, nuestra generación ya cumplió. Pusimos de pie el país y ahora, como dijo el general, se viene el trasbasamiento (con B de Bases) generacional".  
Parece que se viene nomás.

Néstor, más vivo que nunca

Excelente video de LA CAMPORA en homenaje a los 6 meses de su desaparición física y a los 8 años de las elecciones que lo llevaron a la Presidencia



Este es el material que pasaron en Parque Lezama, son 15 minutos pero no se lo pierdan

A LA MILITANCIA por Néstor Kirchner

Viene del post anterior
Tenemos que volver a reconstruir el espacio de los militantes, de los cuadros, tenemos que volver a valorar la política.
No queremos que se repita la mecánica casi empresaria de la política que tiende a acordarse de los ... amigos y de los compañeros para utilizarlos en cuestiones electorales.
No queremos tropas "disciplinadas" que a todo digan "si".
Queremos tener compañeros y compañeras que piensen, que nos digan la verdad, que tengan capacidad transgresora, que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible.
No queremos más la práctica del individualismo, a la personalidad y a la teoría del jefe. Esas teorías que tanto daño han hecho a la política.
Queremos que los locales políticos no sean lugares de "trenzas" donde nos juntemos solamente a tomar unos vinos o a comer asados.
Queremos que sean lugares de meditación, de formación,de conciencia cívica ,que tiendan a consolidar una Argentina diferente.
Queremos que definitivamente se termine la idea de la clandestinidad de la política.
Queridos compañeros y amigos : tenemos que volver a recuperar las ansias de participación, pero nosotros mismos debemos hacernos la autocrítica y entender que la política no puede ser una herramienta para buscar el beneficio personal.
Si los militantes y los dirigentes políticos entienden que tienen que ser los que den el ejemplo, les puedo asegurar queridos amigos y amigas, compañeras y compañeros, que estaremos dando un salto cualitativo.
Esto es tremendamente importante, tenemos que dar ese ejemplo y evitar las tentaciones.

¡Perdón! no pude ir… por Eduardo de la Serna

Creo que nunca falté un 24 de marzo a la plaza. Más contento unas veces, más molesto otras, desconcertado algunas, pero siempre estuve. El Alzheimer social que algunos proponen, ciertamente no es salud, y no es vida. No pude ir, esta vez, simplemente por estar en el exterior. Pero sí estuve caminando con la gente del CELS, a la que pertenezco con orgullo; sí estuve participando desde las páginas de Tiempo Argentino, pero siento –además- que estuve de otro modo nuevo, un modo que me llena de esperanza: estaban Belén, Luz, Florencia, Daniel, María… Hijos e hijas de amigos y amigas que hoy se sienten parte, que hoy decidieron dejar las consignas que nos declamaba, como si supiera, el ex–presidente Carlos Saúl, y que desde hace ya tiempo empezaron a darle nueva vida a una palabra casi sagrada: “militancia”. Sé que estuvieron en una u otra parte y sé que porque ellos estuvieron, también estuve yo. Porque una característica del poder, para mantenerse, es “invisibilizar” al otro; es lo que hace siempre el poderoso, sea el rico con el pobre, el varón con la mujer, el hétero con el homosexual, el blanco con el indígena, y el Primer mundo con el tercero. Es lo que hicieron los diarios hegemónicos con el acto del 24, y lo que hizo la dictadura y sus continuadores políticos-económicos con los jóvenes: invisibilizarlos. Pero súbitamente, un día, decidieron salir a la luz para mostrar su dolor por la muerte de Néstor, y los invisibles recobraron las calles que les pertenecían y les habían robado. Es cierto que otros lo habían hecho antes esporádicamente, pero nunca de un modo tan masivo. Tanto que esto preocupó al cómico doctor del habano, comparándolos con los jóvenes fanáticos del nazismo y el fascismo. Ya no podían negar lo evidente, sólo les quedaba deformarlo, o presentarlo en un pequeño recuadro abajo a la derecha de página par… Y si es posible, acompañado con alguna foto que sugiera desmanes, o algún cartel que provoque miedo. Y vino el acto en Huracán, donde “nos llamó la juventud maravillosa”, como me decía una; y vinieron más, y ahora, los días de la Memoria. Los jóvenes que hoy acompañan a Madres y Abuelas, no pueden sino llenarlas de vida y alegría, de saber que ante la vejez, las banderas -¡sus banderas!- siguen en alto. Otros jóvenes, como ayer sus hijos e hijas –mis compañeros-, quieren poner un pié en la construcción del futuro. Sin dudas discutirán, harán ruido, se pelearán, ¡molestarán! precisamente porque están vivos, porque están sembrando y cantando. Los desaparecidos encontrados, son muy pocos; los nietos recuperados, también, y seguimos buscando; pero ver jóvenes militando es un signo evidente que los que creyeron invisibilizar una generación, y hacerlo para siempre, sólo pudieron sembrar muerte y dolor, pero que los que apuestan por la vida, porque “otro país es posible” supieron mostrar que el amor es más fuerte. “Nunca menos”, gritaban; y a pesar que algunos quisieron deformarlo para que se entienda como resignación o “mal menor”, es el grito de la resistencia: “ni un paso atrás”, o –como ingenuamente decían los republicanos y más tarde los sandinistas, “¡no pasarán!”. Pasaron, porque el enemigo es poderoso, y nos tocará a los que tocamos la muerte con los dedos, alentar a los jóvenes a caminar pero sin descuidar que los militares están presos y sus cuadros descolgados, pero muchos empresarios, ganaderos y propietarios/as de medios están sueltos, y con poder, y con odio. Nos tocará contarles para mantener viva la memoria, y cantar con ellos los cantos de la esperanza en un mañana mejor. Les tocará a ellos escuchar a Madres y Abuelas y levantar mil pañuelos y mil nombres “y llevarlos como bandera a la victoria”.

Gracias Ricardo

Postales de una fiesta Juvenil de Pueblo Peronista

Algunos momentos de Pueblo Peronista de San Telmo en la fiesta de ayer en Argentino Juniors
Resumen de la jornada AQUI

Jóvenes fanáticos

Por Luis Bruschtein
La explosión de regímenes autocráticos y pleistocénicos en el mundo árabe suministró algunas ideas a los analistas de la oposición. El impacto de esos remezones hizo que la equivalencia, sugerida entre líneas, con el gobierno argentino fuera una tentación demasiado fuerte para evadirla. Hubo un debate sobre las supuestas ambiciones de eternizarse al estilo Mubarak, discursos sobre megacorrupciones al estilo del mandamás tunecino o sobre el fanatismo de jóvenes izquierdistas que estimulan poses mesiánicas al estilo Khadafi. El foco de estas elucubraciones, advertencias y velados desprecios está puesto sobre la nueva generación que se incorpora a la militancia. Es uno de los fenómenos más renovadores de la política en los últimos años y por lo tanto el nuevo blanco para aniquilar. Cuanto más se manifieste, mayor será el esfuerzo para devaluarlo y demostrar que cualquier expresión de la utopía termina en cinismo, corrupción o autoritarismo. Los jóvenes tienen que pensar y actuar como viejos desahuciados en una sociedad desahuciada.
Es un momento particular para estos analistas, sin que haya un candidato que los entusiasme, ni siquiera los que ellos respaldan, y dando por perdidas las próximas elecciones presidenciales. Como el novio desairado que azuza la caricatura de su competidor-ganador, quieren mostrar los reflejos equívocos de la crisis nordafricana como un pariente cercano de lo que pasa –y podría pasar en el futuro– en la Argentina.
Se habla de las relaciones con Khadafi, iniciadas por Perón en los ’70, sostenidas por López Rega y recientemente realimentadas por la visita de Cristina Fernández a Libia en una gira por el mundo árabe. Con los Kirchner, habría odaliscas, jeques y vientos del desierto en los jardines de Olivos. El parangón tiene su chiste. Alguien comentó también que esa figura de los esposos alternándose eternamente tenía tufillo a café turco.
Perón inició en los ’70 la relación con Khadafi, porque fue en esa época que surgió el político libio. Con excepción de López Rega, Carlos Menem y Leopoldo Galtieri, las relaciones de los gobiernos argentinos con el libio se mantuvieron en lo diplomático y comercial. En el último viaje presidencial por la región, los discursos y actitudes fueron similares en todos los países que se visitaron, desde Turquía hasta los emiratos del Golfo. El último khadafista reconocido en Argentina fue Carlos Menem.
La idea de eternizarse en el sillón no es solamente del mundo árabe, pero en todo caso es muy diferente la delegación de un poder heredado de padre a hijo o de esposo/a a esposa/o que cuando esa delegación no se da sino que cada quien tiene su propio peso específico, su propia militancia y su propia identidad. En ese caso, el parentesco es anecdótico y la equiparación, muy forzada.
Argentina no sufre un régimen sahariano, pero las admoniciones que se dirigen sobre todo a la juventud parecieran apoyarse en esa hipótesis: advierten sobre las revoluciones nacionalistas o de izquierda “porque miren como terminan”. La acusación no es tanto por no ser democráticos, sino por expresar una idea nacional o de izquierda. Porque los jóvenes a los que están dirigidos estos sermones no se han manifestado como antidemocráticos, sino que en su mayoría participa en fuerzas democráticas, nacionales o de izquierda, del oficialismo y de la oposición.
Para estos obispos del periodismo opinado, las ideas progresistas de izquierda o antiimperialistas son las que llevan a ese destino. Sin embargo, por acá, las únicas dictaduras que hubo fueron todas de derecha desde el principio hasta el final. Resulta interesante anotar que el régimen de Mubarak en Egipto hace mucho que había dejado atrás el nacionalismo de Nasser para convertirse en un gran aliado de la política norteamericana en la región; que el partido de gobierno derrotado en Túnez era socialdemócrata, afiliado a la Internacional Socialista, por lo cual la reacción europea fue tardía, y que el principal aliado de Khadafi no era Chávez, sino Berlusconi, que se resistió a condenarlo.
En todo caso, resultaría interesante investigar los motivos que llevaron a estos regímenes que en sus comienzos tuvieron mucha popularidad a ser derrocados por grandes movimientos populares. Gobiernos que, además, cambiaron sus contenidos y terminaron haciendo lo opuesto a lo que se habían planteado al empezar.
Esta preocupación por la juventud aparece cuando después de mucho tiempo se produjo un sacudón generacional que llevó a miles de jóvenes a interesarse nuevamente por la política. Por el contrario, los analistas no se preocuparon cuando los pocos jóvenes que se acercaban a ella lo hacían para enriquecerse o cuando varias generaciones renegaron de ella.
A veces el discurso trata de ser aleccionador y desde el cinismo habla de “las ilusiones en falsas revoluciones”. Otras es directamente despreciativo: “Muchachos métanse a la Cámpora que se van a hacer ricos”. O son muy tontos o son muy corruptos. Y también están los que muy al estilo Vargas Llosa hablan de “las buenas intenciones de los fanáticos que, indefectiblemente, desembocan en las masacres”. Todas estas frases se han repetido en las últimas semanas, usando a veces la crisis en Medio Oriente como telón de fondo y otras el debate sobre la invitación a Vargas Llosa para que inaugure la Feria del Libro o el furcio de una diputada oficialista que planteó su deseo de una re-reelección.
En forma solapada, y a medida que el fenómeno se hizo visible, se fue abriendo una nueva zona de debate relacionada con la juventud. Los pioneros fueron Mariano Grondona y Marcos Aguinis, cuando equipararon a estos jóvenes con las juventudes hitlerianas. La obsesión por los “fanáticos” sobresale en esas miradas a las que, sin embargo, no les preocupan los “fanáticos” por enriquecerse o por hacerse famosos de cualquier manera, ya que éstos serían los paradigmas aceptables. El hijo de Vargas Llosa, quien ya no es tan joven, aunque en algún momento fue criado como un joven por el escritor, suele residir en Miami y se mueve en ese mundo de valores. Sin nada del talento de su padre, se hizo famoso entre las derechas latinoamericanas con un libro que declara “idiotas” a los que no piensan como él. Pero nadie lo calificará de “fanático” porque va atrás de un negocio: lo que hace tiene un sentido. En cambio, un joven que tiene vocación social, actúa por solidaridad, sensibilidad y con desinterés material o personal, no tiene sentido y sí resulta sospechoso de fanatismo, como el protagonista de El sueño del Celta, la última novela de Vargas Llosa. Seguro que un idealista se convierte en fanático y termina poniendo bombas con el IRA. Por eso, lo mejor es que los jóvenes sólo ambicionen enriquecerse y que sus preocupaciones sociales solamente apunten contra aquello que ponga límites a esa posibilidad. No eduquemos guerrilleros del IRA y sí ciudadanos del libre mercado.
Esa idea no es nueva. En los años de la dictadura y aun durante los ’80 y los ’90, ese discurso se instaló como hegemónico a causa del miedo. El drama de la militancia setentista fue un argumento terriblemente aleccionador. El terror fue tan grande y caló tan hondo que, aun después de que los militares se hubieran retirado, hizo difícil una reflexión serena. Los entusiasmos por la nueva democracia y las esperanzas fueron destellos que se encendían esporádicamente a pesar de todo, para ser apagados por el pragmatismo y el cinismo y volver a aparecer cada vez con menos fuerza hasta la crisis del 2002. Paradójicamente, esa crisis terminó por separar de la política a las nuevas generaciones y, en general, a la mayoría de las personas.
Aunque en lo inmediato no todos se beneficien de la misma manera, a mediano plazo el regreso de los jóvenes que emergieron tras la muerte de Néstor Kirchner redunda en beneficio de la democracia y de todos. Pero están los que se sienten amenazados por ese fenómeno y serán sus principales enemigos, sobre todo en los medios. Cada joven que asome la cabeza como dirigente o como funcionario será puesto bajo la lupa, destripado, denunciado y descalificado, y será atacado por tonto, inepto, fanático o corrupto. Esos jóvenes tienen un desafío muy grande porque a ellos se lo pondrán más difícil. Están obligados a no dejar ningún flanco al descubierto y a demostrar que se puede gestionar o militar desde un lugar distinto al de la vieja política. Ellos tienen la gran oportunidad histórica de construir paradigmas más limpios, más reales y modernos, para una nueva acción política. Implica sacrificio sin estrecheces pero sin grandes retornos materiales. No es una cuestión de vida o muerte, pero tiene el valor supremo de un proyecto que le da sentido a la vida. En muchos aspectos, es la retribución más valiosa.
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Nacional y Popular

No es la primera vez que Aníbal Fernández me dispara tema para tratar en el blog.  En el reportaje que hoy aparece en Página 12, el titular de la jefatura de gabinete nacional, recuerda el velatorio de Néstor y la impresión que le causaba el puño en alto de muchos de los jóvenes que pasaban a brindarle fuerza a Cristina, que tenían revalorizado el sentido de Nacional y Popular, que las dos presidencias kirchneristas pusieron en lo alto valores olvidados y manoseados vilmente durante buena parte de los procesos que vinieron después del golpe cívico militar del 76, y llevado a su máxima expresión en la década infame de la rata, los noventa.
Es que más allá de los logros económicos, sociales, en materia de derechos humanos, etc., hay un montón de intangibles que escapan a los grandes números, a los testeos, a las estadísticas.  Es la valorización, el sentido que tienen expresiones como esa de "No voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada", ni la histórica de "Ni olvido, ni perdón" que dejó de ser una consigna para convertirse en una realidad tangible y palpable del día a día.
Esa es la gran obra de este proyecto, y es lo que produce el quiebre en la juventud, darle sentido a los ideales, volver a poner en primera fila la utopía, los valores, la ética, la militancia.  Lo vemos, lo sentimos, nos sorprende gratamente ver a jóvenes que hasta hace un par de años solo se los veía juntos y joviales en un viaje de egresados o a la entrada de un boliche, juntarse para leer los diarios o discutir una candidatura, los problemas de su barrio.
Las matrículas en las carreras sociales y de comunicación, son otro guarismo que no siempre tenemos en cuenta, pero que hablan por si mismas del cambio de paradigma, de la revolución que echó a andar un flaco virola y desalineado allá por el 2003 y que hoy encarna la que fuera su compañera y consejera, con atributos antagónicos, si se quiere, pero con las mismas convicciones y decidida a dar batalla a todo lo que comenzaran juntos y hoy, solo ella y el compromiso con su pueblo, pueden  llevar a buen puerto.
Nacional y Popular es hoy, la bandera que solo el peronismo puede levantar con autoridad y los jóvenes lo saben, los viejos lo saben, los humildes lo saben.

El lápiz roto

La Noche de los Lápices, como todos sabemos, fué una serie de secuestros de diez estudiantes de secundaria, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores en la ciudad de La Plata.

Este suceso fue uno de los más representativos dentro de la represión impuesta por la dictadura cívico militar argentina, ya que las desapariciones se realizaron sobre estudiantes, en su mayoría, menores de edad.

El caso tomó notoriedad pública en 1985, luego del testimonio de Pablo Díaz (uno de los sobrevivientes) en el Juicio a las Juntas. Él mismo participó de la creación del guion que llevó la historia en 1986 al cine.

Cuatro de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura.

Causalidades

Las víctimas eran en su mayoría militantes o ex militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata. Esta agrupación, junto a otras, habían reclamado en 1975, ante el Ministerio de Obras Públicas, el otorgamiento del boleto estudiantil secundario.

Esta circunstancia, junto al testimonio de uno de los sobrevivientes, Pablo Díaz, ha popularizado la hipótesis de que los secuestros hayan sido consecuencia directa de aquel reclamo, sin embargo otros sobrevivientes, como Emilce Moler, afirman que ese reclamo específico no tuvo ninguna incidencia en el episodio del 16 de septiembre.


Los secuestros

El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y por la Policía de la provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps.

Los secuestrados fueron:


Claudio de Acha,17 años, secuestrado el 16 de septiembre de 1976-Desaparecido

Gustavo Calotti,18 años, secuestrado el 8 de septiembre de 1976-Sobreviviente (Aunque fue secuestrado el 8 de septiembre, se considera un sobreviviente puesto que varios de los secuestrados eran sus ex compañeros de secundaria y pasó con ellos meses de prisión y tortura clandestina.)

María Clara Ciocchini, 18 años, secuestrado el 16 de septiembre de 1976-Desaparecida (Fue secuestrada junto con María Claudia Falcone.)

Pablo Díaz, 18 años, secuestrado el 21 de septiembre de 1976-Sobreviviente(En 1985 hizo público el caso en el Juicio a las Juntas.)

María Claudia Falcone, 16 años, secuestrda el 16 de septiembre de 1976-Desaparecida(Fue secuestrada en casa de su abuela junto a María Clara Ciocchini que estaba viviendo junto a ella.)

Francisco López Muntaner, 16 años, secuestrada el 16 de septiembre de 1976-Desaparecido.

Patricia Miranda, 17 años, secuestrada el 17 de septiembre de 1976-Sobreviviente(Fue secuestrada el 17 de septiembre. Era una estudiante de Bellas Artes, no había tenido militancia política ni había participado de los reclamos por el boleto estudiantil. Estuvo en los centros clandestinos de detención de Arana, Pozo de Quilmes, Valentín Alsina y en la cárcel de Devoto, donde quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional hasta marzo de 1978.)

Emilce Moler, 17 años, secuestrada el 17 de septiembre de 1976-Sobreviviente.

Daniel A. Racero, 18 años, secuestrado el 16 de septiembre de 1976-Desaparecido(Fue secuestrado en casa de Horacio Ungaro.)

Horacio Ungaro, 17 años, secuestrado el 16 de septiembre de 1976-Desaparecido.


Según la CONADEP la policía bonaerense había preparado un operativo de escarmiento para los que habían participado de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como «subversión en las escuelas», y que "los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield , Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías 5a., 8a., y 9a. de La Plata y 3a. de Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires".


LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS Y LA POLITICA ENTRE 1973-1976


El arribo de la democracia en el mes de mayo de 1973, luego de un proceso creciente de enfrentamientos contra la dictadura miliar que gobernaba desde junio de 1966, trajo consigo la irrupción en la vida política y social de los distintos sectores populares que habían experimentado un crecimiento sustancial durante las luchas; entre ellos, los estudiantes secundarios.

En el movimiento estudiantil secundario se vivieron experiencias hasta ese momentos inéditas en lo referente a participación política, en tanto ésta es atendida en un sentido partidario más o menos directo.

El diario La Opinión editó en 1973 un suplemento dedicado al análisis de los fenómenos políticos entre los adolescentes. En dicho suplemento se publicaron los resultados de una encuesta que realizó el periódico entre 252 estudiantes. Se comprobó que el 30,3% de los jóvenes encuestados tenía algún tipo de participación política.

La política había impregnado el conjunto de la vida estudiantil, dentro y fuera de los colegios. Las organizaciones políticas vieron incrementado notoriamente el número de sus militantes y el grado de su influencia. Según el suplemento citado, "las tres fuerzas más importantes son, en este orden, la Unión de Estudiantes Secundarios, (UES), la Federación Juvenil Comunista (FJC) y la Juventud Secundaria Peronista (JSP)"

La encuesta de La Opinión revelaba también que en 1973 los estudiantes secundarios se inclinaban ante figuras emblemáticas de la izquierda, con la salvedad de Perón, quién asumía, para una porción amplia de los estudiantes, contornos casi revolucionarios. Pese a todo, quien encabeza la encuesta era el Che Guevara con el 67%, a continuación venía J. D. Perón con 66% y a mayor distancia, Salvador Allende con 19%; Fidel Castro con 19%; Eva Perón 17 % y Mao-Tsé-Tung con 16%.

En esta encuesta queda por demás claro que para aquélla generación de estudiantes los referentes revolucionarios y socialistas eran los que ocupaban más espacio en la conciencia estudiantil.

En aquellos años se había alcanzado un nivel de conciencia, acción y participación bastante elevados con lo cual el nivel de cuestionamiento al sistema capitalista era de por demás peligroso para la burguesía y los sectores reaccionarios de nuestro país.

EL GOLPE DE 1976

En la historia de nuestro país, como en el resto de América latina, los golpes de Estado siempre estuvieron al servicio de la clase dominante y del imperialismo. Pero el golpe de Estado de 1976 se podría caracterizar no tan solo como el más sangriento vivido en la historia de nuestro país, sino también como el más pro-imperialista, ya que el estado político-económico que dejó la dictadura le sirvió al imperialismo para garantizar su hegemonía en la región durante décadas.

LOS OBJETIVOS DEL PROCESO

Uno de los objetivos más tenazmente buscado por la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983 fue neutralizar a buena parte de la juventud y ganar a una porción para su propio proyecto reaccionario.


Para los que no encajaban en sus esquemas se aplicaban distintos métodos "preventivos", desde el asesinato y la desaparición, hasta la más refinadas formas de marginación social y psicológica, pasando, claro esta, por la clásica y tradicional prisión.

Cuando asumieron en 1976 los militares consideraban que en la Argentina había una generación perdida: la juventud. Esta, por la sofisticada acción de "ideólogos" se había vuelto rebelde y contestataria.

Si bien el gobierno militar toma en cuenta la situación en la que se encontraba la juventud argentina, no fue tan obstinado como para suponer que se debía atacar a toda la juventud por igual. La política hacia los jóvenes parte de considerar que los que habían pasado por la experiencia del Cordobazo y demás luchas previas a 1973, los que habían vivido con algún grado de participación el proceso de los años 73, 74 y 75, los estudiantes universitarios y los jóvenes obreros, eran en su mayoría irrecuperables y en consecuencia había que combatirlos. Para ello utilizaron un pretexto tan obvio como falaz: se trataba de subversivos reales o potenciales que ponían en riesgo al conjunto del cuerpo social. El ser joven pasa a ser un peligro.

Al mismo tiempo, y pensando en el largo plazo, se empieza a desarrollar una estrategia que va más allá de la eliminación del "enemigo". Se empieza a poner la mira sobre el relevo. Ahí están los estudiantes secundarios. Al momento del golpe tienen entre 13 y 18 años más de un millón de jóvenes.

EL TERROR EN LAS AULAS

Uno de los aspectos más dramáticos de la represión vivida en aquellos años fue el secuestro de adolescentes. Llegaron a 250 los desaparecidos que tenían entre 13 y 18 años, claro que no todos estudiaban. Muchos se habían visto obligados a abandonar la escuela para incorporarse al mundo del trabajo.

Pero de los procedimientos utilizados surge claramente que no se trataba de hechos aislados, sino de una investigación pormenorizada en distintas escuelas. En una entrevista concedida a un grupo de padres, un coronel de Campo de Mayo les expresó que se llevaban a los jóvenes que habían estudiado "en colegios subversivos para cambiarles las ideas".

El 16 de septiembre de 1976, 10 estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nº 3 de la Plata, son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Todos tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que califico al suceso como "accionar subversivo en las Escuelas". Este hecho es recordado como "La noche de los lápices".


Solo tres de ellos aparecieron un tiempo después. Pablo Díaz, uno de los liberados, declaró en el juicio a las ex juntas: "Yo pertenecía a la Coordinadora de Estudiantes Secundarios de la Plata y con los chicos del colegio fuimos a presentar una nota al Ministerio de Obras Públicas".

Levantaron chicos en algunos colegios que tenían "marcados" y enemigo era todo aquel estudiante que se preocupara por los problemas sociales, por fomentar entre los estudiantes la participación y la defensa de los derechos de los mismos.

Tomado de http://www.taringa.net/posts/info/7028085/La-Noche-de-los-lapices--Para-no-olvidar_.html

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